La aceptación personal es algo que se aprende, siendo transmitido por padres y cuidadores, quienes se encargan de resaltar en el niño su valor, y esas características que lo hacen único y especial, de esta forma, el pequeño podrá sentir seguridad e ir avanzando y creciendo con cada reto que encuentra a su paso. En la adolescencia el individuo enfrentará grandes desafíos, uno de ellos es responder a los siguientes interrogantes: ¿Quién soy?, ¿a qué me dedicaré por el resto de mi vida?, ¿me gusta mi cuerpo?, ¿por qué no soy tan popular, inteligente o hermoso como los demás?; nuevamente requiere mirar atrás, y encontrar un sabio consejo en sus padres, a la vez que elige a las amistades indicadas para que esa etapa no sea tan difícil.
Toda vez que ya se encuentra en la adultez joven, surgirán más interrogantes, más retos, que giran en torno a cumplir estándares sociales, alcanzar expectativas morales, económicas y sociales, y es allí donde se dará cuenta la importancia de seguir creyendo en sí mismo y aceptarse tal y como es.
En resumen, para poder aceptarse así mismo, es necesario:
- Mirarte en los ojos indicados, y sí no hallas esa mirada aquí, no te preocupes, mira hacia arriba, hay alguien que te enseñará a verte a través de su palabra y sus promesas.
- Conoce tus habilidades, virtudes, y defectos, reconoce tu vulnerabilidad, trabaja en ello para que nadie las utilice en tu contra, entrega tu debilidad a Dios y él la convertirá en tu fortaleza.
- ¿Cuál es tu concepto de belleza?, ¿ a quién quieres agradar y por qué?. Busca la aprobación en Dios.
- Se tu mejor amigo (a), trata tu cuerpo como un templo, cuida tu salud física, emocional y espiritual, haz ejercicio, busca ayuda profesional de ser necesario, y cuida tu relación con Dios.
- Perdónate a ti mismo(a), trabaja en tus sueños.
- Dentro de 5 años, esa persona a la que quieres agradar sacrificando tu esencia, no estará en tu vida.

¿Desde cuándo para enseñar historia toca pedirle permiso al innombrable?