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Aunque no queremos

Estos últimos días y en especial desde el lunes pasado y por razones que quizás posteriormente mencione, no he podido sacar de...

Foto del avatar Escrito por Saray Tapia · 2 min read >

Estos últimos días y en especial desde el lunes pasado y por razones que quizás posteriormente mencione, no he podido sacar de mi cabeza la vulnerabilidad ante las que nos pone el mundo por el simple hecho de ser mujer. Por la mañana al entrar a redes sociales, lo primero que encontré fue la noticia de la patrullera que fue abusada sexualmente por sus compañeros, sus palabras tocaron fuertemente mis fibras y tal como he hecho mil veces, me lamenté por nosotras, por ser tan vulnerables aunque por supuesto no lo queremos.

Casi nunca me centro en discusiones sobre género, porque en parte considero que la violencia termina siendo horizontal, sin embargo se me hace imposible dejar de pensar en la vulnerabilidad que la misma sociedad ha puesto sobre las mujeres. Había olvidado como me repugna el hecho de tener una sociedad tan machista y llena de prejuicios, de personas que se creen mejores que otra pero sobre todo me había olvidado que todavía estamos rodeadas de mujeres machistas.

No mencionaré los detalles, porque no los considero relevantes, el punto es que cierta situación me llevó a tener que escuchar a una de las señoras más desagradables que he podido escuchar en la vida. Una señora donde la palabra clasista es la palabra que más suavemente la definiría. Debo decir que dicha señora vive en el mismo edificio donde actualmente me encuentro viviendo y la verdad con personas así uno no se replantea la forma de vida que lleva, sino que por más duro y cruel que suene uno se llega a preguntar cómo es que todavía una mujer con este tipo de pensamiento se encuentra viviendo todavía.

Este pensamiento que me surgió es quizás uno de los más controversiales que tengo, pero considero que la distinguida dama, ha logrado que no pueda pensar de otra forma. De verdad, yo jamás esperé encontrarme a una mujer que justificara la violencia hacia la mujer porque no X o Y mujer no se comporta de cierta manera, porque ya no se tapa hasta los tobillos o porque vive sola o sale a la calle. No lo dijo, ni hace falta que me lo diga porque no quiero que la sangre se me evapore, porque hirviendo ya estaba, pero es del tipo de persona que a una mujer víctima de violencia o violación le diría: tú te lo buscaste.

Yo me cuestionaba por qué el mundo está así, por la mujer si sigue estando en una posición de inferioridad y de vulnerabilidad, y quizás es una conclusión apresurada, pero si el mundo está lleno de personas que fueron criadas por señoras como la vecina que la vida me puso en medio, ya comprendo por qué a muchos hombres todavía le cuesta tener claro el consentimiento, por qué las mujeres estamos tan inseguras y por qué aunque no queremos tenemos que andamos cuidando todo el tiempo.

Muchísimas personas tenían el argumento de la ropa provocativa, del peinado, del color de pelo para tratar de justificar las agresiones sexuales hacia las mujeres, pero el argumento viene a ser absolutamente endeble cuando igual violaron a una monja, a una bebé, a una niña que tenía un vestido hasta los tobillos, a una señora de falda larga, porque la cuestión y ya está más que clara no está en la mujer a la que abusan, a la que maltratan, el asunto aquí radica en quién lo hace, en el hecho de que es un violador y un maltratador.

Este es un tema en el que yo me he replanteado la manera de verlo una y otra y otra vez. Pero de lo que si estoy segura, es que aunque no queremos somos vulnerables, aunque no queremos estamos expuestas, aunque no queremos violan a las mujeres, aunque no queremos reconocerlo muchas veces la sociedad sigue cargada hasta los tuétanos de machismo y aunque no sea fácil reconocerlo y quizás tenga mucha más discusión de la que yo estaría dispuesta a darle, todavía existen mujeres en el mundo, formando y educando seres humanos machistas, agresivos, retrógradas y petulantes. Señoras que no han sido capaces de abrir su pensamiento y analizar que no existe ninguna superioridad en relación con los hombres y que las mujeres son libres y pueden hacer y comportarse como quieran y eso no le da a nadie el derecho de tocarlas o maltratarlas.

 

 

 

 

 

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