Amor famélico y enclenque,
triturador de esperanzas,
le negaste el rocío a los fríos y desgraciados gladiolos
que juntos sembramos en el vergel de las ilusiones;
vas jugando al saltimbanqui entre caminos cruzados,
pateando los guijarros ermitaños del camino;
cómo te atreves a huir así?
por lo menos despójate del mamarracho corbatín
que usaste la noche de la boda negra,
ese día en que me colocaste la argolla agria que me pesa y me da náuseas;
bailamos el vals de los vikingos,
entre cabras, jabalíes y cerdos,
esparciste su sangre sobre mis espaldas,
como el Iscariote aquel que su mejilla buscó,
para asesinarme con la falacia de los dioses paganos,
me diste a beber gotas de la hiel,
te fugaste con la fortuna virgen de mi cuerpo,
te burlaste de lo que ayer te di,
una homogénea felonía con sabor a juventud.
tu tiempo no me perdonó,
soberbio recuerdo que te contempló por años,
me llevo a la tumba el sabor amargo,
el veneno de pesares que un día te di a beber
pero con la traición de mi memoria.
Destello

Liderazgos de la mujer rural.