A lo largo de este 2021, el Gobierno nacional ha acumulado cifras que en cualquier otro país darían vergüenza, pero aquí, por el contrario, pasan desapercibidas porque el presidente y su gabinete se hacen los de la vista gorda.
Hagamos un breve resumen. Según el último informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), han sido asesinados 78 líderes sociales en lo corrido del año. El más reciente se trató de una mujer: Lucelia Solarte, en Manaure (Cesar), lideresa social y excandidata al Concejo por el movimiento MAIS. Falleció por un impacto de arma de fuego de un Policía mientras estaba en una manifestación de rechazo por el asesinato de Jesús Avilio Soto Guevara, de 20 años, quien también murió a manos de un uniformado.
La muerte de Solarte durante una manifestación no nos sorprende, porque ese es el escenario perfecto para el accionar de los “verde oliva” del Estado, y para la muestra un botón.
De acuerdo a Indepaz, durante el paro nacional han sido asesinados 75 jóvenes, una cifra que jamás veremos en medios nacionales.
A esto se le suma que hasta mayo había 379 personas desaparecidas en el contexto de las marchas. Esta fue una alerta entregada por la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD).
No siendo poco, en Colombia, hasta el 20 de junio han sucedido 43 masacres. El año anterior fueron 33 para esta misma fecha.
¿Pero saben cuáles son las cifras que llaman la atención del Gobierno nacional? Las que les permiten generar favores políticos que pueden ser aprovechados en las próximas elecciones, como por ejemplo la creación de al menos 500 cargos en la Procuraduría y de 1000 en la Defensoría del Pueblo con la reforma a la justicia ya aprobada y dentro de poco puesta en marcha. Estos puestos costarían más de $87 000 millones. Lo irónico de la situación es que el Congreso dijo que para matrícula cero no había recursos, y por eso no fue aprobado.
Estas no son ni la mitad de las cifras que nos deberían dar vergüenza. Sí, a todos, porque si el Congreso y el Gobierno siguen actuando así es porque durante años el mismo pueblo se los ha permitido. Se nos ha olvidado que el poder para cambiar el curso de la nación está en nuestras manos, y que la diferencia entre educación y mermelada es un buen voto en las urnas.

¿Sostenible? será el nombre