Colombia puede ser descrita como una película con un guion difícil de dramatizar, improvisar y sobre todo de nominar a algún premio de la academia, ya que sustancialmente, a lo largo de los años 50, 70, 80, y 90 ha sufrido pocos cambios. Los más importantes se dan hoy y aún siguen teniendo como protagonista dos términos que han hecho parte nuestra historia (conflicto y violencia) y como antagonista esta la paz. Esta ilusión de la cual venimos aferrados hace décadas, Una actriz que es simbolizada como paloma blanca que hoy parece tener más presencia en cada escena de este guion, un poco más protagónica nos invita a que desde los diferentes espacios y focos sociales contribuyamos a lograr que este propósito no sea una idea utópica sino una realidad.
Esta situación es notoria en la historia de Colombia; la pérdida de muchas vidas humanas a raíz de los escenarios de violencia que han partido desde la política, las guerras, el paramilitarismo, violencia juvenil y urbana, violencia psicológica, violencia familiar, violencia escolar, y un sin número de manifestaciones propias de terrorismo, crimen e intimidación, las cuales de manera conjunta, han generado una desestabilización familiar, social, humana, educativa, política y cultural.
Después de este breve recuento de lo que ha sido la violencia en Colombia lo que se ha vivido, y se sigue viviendo en Cali, lo que en términos académicos se conoce como violencia cultural. Se advierte que esta se da a partir de situaciones sociales representadas individual y colectivamente y se genera desde las ideas, las normas, los valores, la religión, la cultura, la tradición, el lenguaje.
Como lo indica profesor, sociólogo Johan Galtung “este tipo de violencia: Hace que la violencia directa y la estructural aparezcan, e incluso se perciban, como cargadas de razón o por lo menos no malas […] El estudio de la violencia cultural pone de relieve la forma en que se legitiman el acto de violencia directa el hecho de la violencia estructural, y, por lo tanto, resultan aceptables a la sociedad.
En caso de que me tocara hacer de profesor y me viera en la necesidad de ejemplificar el concepto de violencia cultural lo que ocurrió en Cali el 28 de mayo de 2021 lo definiría todo. Si a esto le sumamos la declaración del presidente de la República, Iván Duque, quien anunció, solicito y ordeno el “máximo despliegue de asistencia militar” en Cali y el Valle del Cauca. Ante lo cual como ciudadano de a pie mis preguntas son:
¿Sera este el mensaje que los caleños y el país necesitan? ¿Apaguemos este incendio con gasolina? ¿Porque no el dialogo? Alejandro Gaviria, rector de la Universidad de los Andes, hace unos días dio una entrevista a Noticias Caracol y una de las preguntas que le formularon fue: ¿Cómo buscar ese acuerdo mínimo a la no violencia, al respeto a los derechos humanos? El muy sabiamente respondió “alguien tiene que dar ese paso y yo creo que tiene que ser la figura política, tenemos que recuperar la razón en la política, cierta sensatez”.
Pero el gobierno y en cabeza de su “presidente” (todos sabemos quién da la orden) sigue obviando algo y es que Cali, retrata la ira popular de una Colombia en crisis. La pobreza, el racismo, el narcotráfico, la desconfianza hacia el gobierno y la policía, el rebrote de la violencia tras la firma del acuerdo de paz. Todos los males de una Colombia en crisis caben en Cali.
Es un “cóctel con componentes racistas, potenciados por la irritación y el cansancio contra el gobierno; componentes clasistas, exacerbados por una retórica política” que “ha reprimido [la protesta] como si fuera subversión”, dice el profesor Delfín Grueso de la Universidad del Valle.
Pero de un gobierno que señala a los que protestan como terroristas. Lo último qué se puede esperar es una intención de diálogo. Es cuestión de recordar quién es el titiritero para entender que el diálogo no hace parte de su lenguaje político. A él le da réditos es el conflicto.
Que se puede esperar de un gobierno donde el director del Centro de Memoria sobre el Conflicto Armado. Darío Acevedo, no reconoce el conflicto ni pone a las víctimas en el centro de los procesos.
Que se puede esperar de esta Colombia que es un comics. Los chistes en medio de este paro se cuentan solos. Por allá iniciando mes y con una semana de paro; el martes cuatro de mayo, el presidente Iván Duque era el invitado a una conferencia vía streaming para Ivy Connect, una comunidad de líderes mundiales. Cuyo tema de la charla era: “Cómo liderar un país dinámico en el siglo XXI”. Pero una lástima nuestro presi no la pudo dar su charla porque el rancho andaba ardiendo.
En ese orden de descaro, casi le acontece al ex senador Álvaro Uribe quien para el cinco de mayo de 2021 debió dar una charla en un foro programado por la Universidad de Nueva York y cuyo tema era: ‘Colombia Sostenible: política, planeta y seguridad democrática. En otras palabras Uribe compartirá su trayectoria e ideas sobre la búsqueda de seguridad ciudadana y ambiental en su país, la democracia más antigua de América Latina. Durante la conferencia se destacarán sus contribuciones sobre esas temáticas y programas innovadores enfocados en la sostenibilidad y en el sustento de familias como un medio para promover la democracia y la seguridad, así como ideas y perspectivas sobre el futuro de Colombia. Al final después de muchas protestas y controversias el expresidente no pudo presentar su ponencia pues disque el evento sufrió unos percances la plataforma tuvo fallas.

El maltrato no es el camino.
Estupendo escrito Dios bendiga y siga dándote sabiduría e inteligencia para que tus ideas sigas plasmando
muchas gracias, que bueno que cada domingo nos acompaña en nuestras publicaciones. Bendiciones y la idea es seguir construyendo país desde nueestro portal independiente