La placidez del alma es un sofisma de distracción,
porque se estremece a cada segundo algún rincón de la tierra;
En un lugar del mundo se chamusca la piel de un hombre,
de una mujer, de un niño;
El corazón dimite raudo, sin importar su edad;
En un recodo de la tierra, estallan mil relojes;
El tiempo se anula, el sol se apaga y la luna se llena de sangre,
Los cuerpos inocentes sucumben con los estampidos,
miles de miembros caen esparcidos por las armas execrables del opresor;
Las lenguas de Babel se confunden entre lamentos, llantos,
impotencia, indignación y represalias;
La gallarda y lisiada independencia ucraniana,
Expande sus ojos en las órbitas de su doliente armadura;
La bomba rusa se pavonea entre la multitud,
que le mira victoriosa;
Los despojos son muchos, pero la congoja del que se salva,
brilla más que el diamante de un magnate;
La familia se despedaza en astillas como el vidrio casi impenetrable;
No hay padres, no hay hijos, no hay parientes,
desaparecen las falanges familiares de un hogar que buscaba
identidad y autonomía, bajo el esfuerzo y el amor conjuntos;
Ahora, a la orfandad llaman reina, y recibe un máster en madurez y compromiso,
Con las alas rotas, con el tuétano frío.
Destello

En defensa del ocio