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Cuidado con la posverdad

Amigas y amigos, un placer poder saludarles nuevamente e interactuar juntos a través de este espacio de análisis y reflexión sobre nuestra...

Foto del avatar Escrito por Leonardo Oviedo Revollo · 3 min read >

Amigas y amigos, un placer poder saludarles nuevamente e interactuar juntos a través de este espacio de análisis y reflexión sobre nuestra realidad. En esta oportunidad, quiero invitarles a meditar sobre un término, tal vez muy poco conocido pero seguro muy presente tanto en lo que vemos a diario, como en la información que alimenta y circula en las redes sociales y medios de masivos de comunicación, esta palabra a que hago referencia se denomina posverdad.

Según la RAE la posverdad es: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales.” Otros aportes sobre el término dan cuenta que este constituye un neologismo, es decir, una palabra de reciente creación que se relaciona con una innovación cultural. Luego entonces, esta nueva expresión puede resumirse como una decadencia en la importancia de los hechos objetivos y su impacto, para dar paso a una sobrevaloración de fundamentos eminentemente emocionales y creencia personales.

Uno de los postulados que representa una columna teórica de esta nueva locución, en palabras de Gregorio Caro Figueroa es: «el que algo aparente sea verdad es más importante que la propia verdad». Así las cosas, estamos frente a una nueva forma de mentira y manipulación, en la cual, la realidad y la verdad carecen de todo valor, por no ser atractivas, mediáticas y, por ende, no consumibles y monetizables. Precisamente, el estudio mundial Digital 2021, arrojó que el 56,4% de los usuarios de Internet de todo el mundo manifiesta preocupación por no saber qué es cierto y qué no en el ámbito de las noticias en la Red.

En efecto, los grandes medios de comunicación y las redes sociales, se han vuelto un escenario en el que se suscitan todo tipo de mentiras y conspiraciones para desacreditar, manchar la imagen y crear imaginarios colectivos sobre personas, pensamientos y creencias a fin de manipular la voluntad de las masas e influenciar en las decisiones personales, familiares, de salud, política y hasta comerciales de los ciudadanos.

Literalmente, la posverdad es un nuevo escenario de batalla en el que las grandes decisiones de nuestros países, departamentos y municipios trataran de ser influenciadas, por colectivos, organizaciones sociales y pseudo líderes que, a partir de bodegas de datos y mentiras emocionantes y aparentemente convincentes, pretenden generar empatía social con sus ideas, aunque estas sean destructivas y carentes de lógica en su esencia. Para ello, acudirán a adornadas narrativas de historias de superación personal y un papel de víctimas incomprendidas de una sociedad moralista, hipócrita y dominada, con la que se termina justificando y exaltando la maldad y hasta la violencia como una ruta válida para cumplir metas.

Algunos ejemplos que podemos señalar de esta filosofía engañosa, los encontramos en el cine, películas como CRUELA de Disney y el JOKER, son largometrajes en los que personajes de reconocida trayectoria perversa, son justificados y exhibidos como el resultado de muchos hechos lamentables y actitudes sociales que los convirtieron en lo que son, villanos. Generalmente, esa empatía con el malo, se construye desde las emociones y la identificación del espectador con el origen, eventos adversos y tragedias que plagaron la vida de dichos personales. A la final, lo que se pretende es que el público diga es: “Ese criminal no lo era tanto, a él o ella lo dañaron, puedo entenderlo, hasta pude ser yo”. Lo que entonces, se pretende en muchos casos es ignorar la responsabilidad individual para señalar a la sociedad como la culpable de su proceder equivocado.

En esos escenarios, se vende lo diferente como una fuente de innovación, creatividad, así como el avance y el futuro prometedor de la civilización. Sin embargo, para exaltarlo y apreciarlo se sataniza lo bueno, lo correcto Y es que claro las mejores mentiras tienen que parecer verdad para ser compradas.

De igual forma, en la política la posverdad ha encontrado arraigo. Pues, tal como lo han señalado algunos expertos en la elección en 2016 de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos, sus estrategias se basaron en expresiones, conceptos y hechos característicos de dicha tendencia. Es más, según un artículo en The Economist se identificó la existencia de política de la posverdad en Austria, Alemania, Corea del Norte, Polonia, Rusia, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos. Asunto llamativo, dada su presencia en países de corte democrático y en los que no lo son.

A la par, también podemos ver manifestaciones de este tipo de pensamientos, en la religión y en la prensa, exteriorizadas a través de actuaciones en las que se acomodan los hechos y se manipulan las circunstancias, con el fin de mantener estructuras de poder y hegemonías, que patrocinan la hipocresía y favorecen el parecer por encima del ser.

Finalmente, mi llamado desde este espacio es a que por favor no sigamos comprando todos los discursos y cadenas de mensajes que circulan en WhatsApp, Facebook, Twitter, así como también en portales de noticias y grandes medios de prensa en los que el periodismo ha perdido sus principios éticos. Tomémonos un momento para analizar, investigar, consultar y elaborar nuestras propias conclusiones a cerca de los temas. En ocasiones podemos llevarnos grandes sorpresas de las mentiras que nos han hecho creer por un video o noticia falsa. Ahora bien, este escrito no es una invitación a dudar y ver conspiraciones en todo lado, no lo creo, es un llamado a ser más conscientes del mundo en que vivimos y disponernos para estar mejor preparados para no tragar más mentiras disfrazadas de verdades emocionales. Recuerda que como lo enseña el cuento infantil de Blancavienes, aunque la manzana sea atractiva por fuera, no olvides que es en su interior donde guarda el veneno.

Escrito por Leonardo Oviedo Revollo
Abogado, Especialista en derecho administrativo, con estudios de Maestría en Derecho de Estado con énfasis en Derecho Administrativo. Profile

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