Saludos amigas y amigos, siempre es un placer compartir con ustedes a través de la iniciativa Soy ciudadano. Hoy quiero hablarles de algunas impresiones sobre el rol de los medios de noticias televisivos en Colombia.
Vivimos en un mundo lleno de malas noticias, violencia, desastres naturales, corrupción y abuso. Encender la TV y ver los programas de noticias se ha vuelto una actividad que muchas personas rehúsan realizar, pues acusan a los medios de robar su tranquilidad y paz mental. Debo confesar que en principio creía que dicho señalamiento era una exageración, pero con el tiempo empecé a ver el tipo de noticias que eran transmitidas tanto en medios nacionales como en el exterior. Y me di cuenta que el 95% de las mismas eran negativas. Creo están convencidos que las buenas noticias no venden.
Luego entonces, he reflexionado sobre la contribución de los medios noticiosos a nuestra vida diaria y consideré si es saludable o no exponernos a tanto contenido nocivo, polarizado y con claros sesgos ideológicos. En pro de este ejercicio, valoré por ejemplo el rol que en dichos espacios se le otorga al sector interreligioso y su aporte social. En efecto, después de explorar dicho contenido durante un tiempo, observé que las únicas veces en que se hizo mención de los cristianos evangélicos en noticias, era para ser señalados de hechos negativos, que en algunos casos eran reales y en otros obedecían a otro tipo de credos que se señalaban como creyentes evangélicos. De otro lado, al observar menciones sobre otras instituciones religiosas, me percaté que la Iglesia católica tenía un espacio relativamente constante en noticias, pero siempre se referían a ellos en términos y menciones positivas. A pesar de todos los señalamientos y denuncias de abuso sistemático que le han sido endilgados y por los cuales han sido condenados en Colombia y fuera del país.
Otro aspecto llamativo que advertí sobre los medios de comunicación, es la poca credibilidad que tienen. Según una encuesta titulada el Barómetro de la Reconciliación, realizada por el Programa de Alianzas para la Reconciliación, que operan USAID y ACDI/VOCA en Colombia y que fue presentada en la Fundación Gabo, el 83.9% de los colombianos desconfían de estos. Dentro del estudio se resalta también que en menor medida existe duda respecto a la radio y la prensa escrita como fuentes de información. En el caso de los jóvenes, durante las protestas que se desarrollaron en todo el país en el contexto del paro nacional de este año, todos pudieron advertir como la mayoría de noticieros (a excepción del canal uno), manipulaban la información y aún se restaba importancia a ciertos hechos que no escaparon de los medios de comunicación independientes y con sede en las redes sociales, los cuales no se explicaban por qué muchas de estas imágenes de atrocidades que estaban sucediendo y que todo el país ya conocía escapaban a todo los equipos noticiosos tradicionales.
Por consiguiente, creo que una gran parte de la población colombiana ha podido darse cuenta, como las empresas de la comunicación manipulan y manejan la información para crear desde candidaturas políticas, hasta nuevos artistas musicales, así como, destruir la reputación de quien les parezca. Verdaderamente los medios de comunicación se han vuelto unos creadores de ídolos y durante mucho tiempo les hemos permitido a quienes los manejan que influencien a nuestras familias y que influyan en la formación de nuestro carácter y conducta, ello estoy seguro no lo hemos hecho conscientemente, pero es lo que sucede cuando pasamos 3 horas o más diarias frente a una pantalla viendo todo su bloque informativo.
En este orden, algunos autores aludiendo a su poder e influencia han señalado que estos canales informativos son el cuarto poder (sumado a los tradicionales poderes elementales del Estado, legislativo, ejecutivo y judicial).
Por último, es necesario que podamos tomar conciencia de la información en la cual confiamos, en la era de la información, podríamos decir que reina la desinformación y la manipulación. A veces, en definitiva, es necesario abstraernos un poco de los medios de comunicación para poder sacar nuestras propias conclusiones y no para que con discursos y argumentos bien tejidos nos lleven a la boca la información procesada y lista para guiar nuestra manera de pensar. Tal vez sean cierta las palabras del novelista estadounidense John Irving quien expresó: “Donde funciona un televisor, seguro que hay alguien que no está leyendo”.

El caos es una escalera