Simone Biles, considerada la mejor gimnasta de la historia, es una experta en acrobáticos saltos y salidas impecables, en hacer posible lo imposible en todas las especialidades de la gimnasia artística;Por su dominio, individualidad y longevidad en este deporte, Biles, de 24 años, ha sido comparada con Serena Williams, Tom Brady y Tiger Woods pero la analogía minimiza su brillantez atlética porque esos competidores pierden de vez en cuando, y ella no, Biles no ha perdido un título completo desde 2013, cuando su sonrisa brillaba en color plateado porque todavía usaba ortodoncia.
El martes, 3 de agosto de 2021 tras el primer ejercicio de la final por equipos en los Juegos Olímpicos que se disputan en Tokio, la estrella estadounidense decidió no seguir participando en la muy esperada competencia. La deportista de 24 años abandonó la competencia para priorizar su salud mental; Biles era la gimnasta que cerraba la primera rotación que Estados Unidos compartió con las rusas, había anunciado un Amanar con dos giros y medio, sin embargo, pareció perderse en el aire e hizo un Amanar con giro y medio, lo que le bajó la puntuación a 13.766, la peor entre las integrantes su selección; La decepción se adueñó de su cara e instantes después de conocer su calificación, la vigente campeona olímpica abandonó el escenario con el médico del equipo,regresó unos minutos después, con un vendaje en un pie. Y entonces, ante la mirada atónita del mundo, confirmó que abandonaba la prueba por equipos.
Son días muy difíciles para seis veces medallista olímpica, y lo que bajo la lógica debió ser un trámite y esperar a que la perfección armónica de Biles con el cuerpo y manejo de espacio hicieses caer las medallas doradas en racimos como sucede siempre, hubo un acontecimiento inesperado y ese rival invisible con el cual todos en la vida vivimos compitiendo sea en unos olímpicos o fuera de ellos apareció en personificación de presión, el estrés y ansiedad; Algo que la misma Biles definió como: “los demonios en su cabeza” en palabas de un psicólogo seria: su salud mental no le ha permitido desempeñarse al más alto nivel.
“Las declaraciones de Biles le han quitado el tabú al tema de la gestión mental de los deportistas de alta competencia. Ha roto ciertos paradigmas y ya será muy difícil que se esconda la basura debajo del tapete cuando hablemos de esto” dijo Sergio Díaz, médico fundador de The Mind Institute que trabaja en la gestión mental de medallistas olímpicos como la colombiana Catherine Ibargüen y otros deportistas profesionales; “Y esto hará no solo que cambie la forma de gestión mental en ese ámbito, sino también en las sociedades en general, porque los deportistas tienden a ser un rol a seguir por los más jóvenes”, agregó. Sin embargo, Biles no ha sido la única deportista de élite que ha hablado de sus dificultades.
Hace poco menos de dos meses, la tenista japonesa Naomi Osaka, ganadora de cuatro torneos de Grand Slam y número dos del mundo, tomó la decisión de retirarse del Abierto de Francia por la misma razón.
Los desafíos en la salud mental de los deportistas de élite no son un tema nuevo, por ejemplo, el tenista británico Andy Murray anunció un retiro temporal de las canchas en enero de 2019 para concentrarse, también, en su cuidado mental; El futbol no escapa de esa realidad mental y solo quiero hacer mención que la liga de fútbol de Uruguay se ha visto movilizada en los últimos meses por suicidios en jóvenes deportistas; Dos caso de suicidio en menos de 15 días y el más resonante fue el de Santiago Morro García, quien jugaba para Godoy Cruz de Mendoza en Argentina y se quitó la vida el pasado 6 de febrero en su departamento, pero definitivamente, han sido las declaraciones de Biles y Osaka las que han llevado a una reflexión más amplia sobre los deportistas de alta competencia cambiando la percepción de que los deportistas son máquinas que siempre tienen que ganar.
Ante esta situación vivida por Biles son innumerables las muestras de empatía, amor y mensajes de apoyo que la gimnasta Estadounidense ha recibido, uno de ellos su compatriota y múltiple campeón olímpico de Michael Phelps, la ex gimnasta Nadia Comaneci y otros deportistas que le han aplaudido a Simone Biles su decisión de priorizar su salud mental.
El menos empático y quien hizo declaraciones fuera de lugar frente a lo vivido por Biles fue el tenista y numero uno de ranking ATP Novak Djokovic quien dijo: “La presión es un privilegio”. Además de falto de empatía fue soberbio y egocéntrico pero como si fuese un castigo divino un día después de su desatinada declaración ante los medios pierde la posibilidad de disputar el oro tras ser derrotado ante Alexander Zverev. Por lo cual debió conformarse con disputar el tercer lugar en Tokio frente al tenista Español Pablo Carreño quien lo derroto y conquisto un bronce con sabor a oro, superando y desquiciando a un invencible, todo poderoso y favorito Djokovic. El cual será recordado no por perder un bronce en Tokio 2020 sino por sus declaraciones faltantes de tacto y porque tres días después de declarar que “la presión para él era un privilegio” durante el juego con señales de impotencia tira una raqueta a la grada y rompe otra contra el suelo.
Ante semejante descontrol no pasó desapercibido y fue tendencia en twitter e instagram, sus formas violentas de asumir los puntos perdidos en cada set fue una gama de memes y chistes y comparaciones en todos los aspectos cotidianos de nuestra vida. A modo de reflexión o moraleja como en las fabulas infantiles el pez Djokovic murió por la boca.
Mucho que aprender de Federer y no es cuestión de títulos a Roger todos lo aman; por algo será por eso para ser el mejor hay que demostrarlo no sólo pegándole a la pelota.

Revista literaria: “CRISOL”. Edición #49 del mes de Agosto de 2021.