Cultura

El premio Nobel que no olvidó a su profesor

“Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro, por vivir bien”, Alejandro Magno. Citas como ésta, respecto a...

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“Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro, por vivir bien”, Alejandro Magno.

Citas como ésta, respecto a maestros y a la educación, abundan. Y no sorprende. Los profesores tienen un papel protagónico en nuestras vidas y los que tocan nuestras mentes y almas dejan una huella indeleble, además de un legado que no deja de crecer con el tiempo.

Si Albert Camus consiguió convertirse en uno de los grandes autores del siglo XX y ganar el Premio Nobel de 1957 por su producción literaria, fue en parte gracias a los esfuerzos de su profesor de primaria. Louis Germain no sólo le habló de la escuela secundaria, sino que también le ayudó a preparar el examen de ingreso e incluso convenció a su abuela que quería que fuese aprendiz de algún comerciante local- para que le dejase seguir sus estudios.

Nacido el seno de una humilde familia de colonos franceses, con una madre analfabeta y casi sordomuda, y un padre que prácticamente no llegó a conocer al morir en la Primera Guerra Mundial, Camus no olvidó los esfuerzos de su profesor. Por eso, tras dedicarle el discurso de agradecimiento al recibir el Nobel también le escribió una carta de su puño y letra para agradecerle en primera persona todas sus enseñanzas.

En 1957. Camus se convirtió en la segunda persona más joven en recibir el Premio Nobel de Literatura, por la “honestidad perspicaz” de su trabajo, que “ilumina los problemas de la conciencia humana”.

Unos días después escribió esta carta:

Querido señor Germain:

Esperé a que se apagara un poco el ruido de todos estos días antes de hablarle de todo corazón.

He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted.

Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza no hubiese sucedido nada de esto.

No es que le dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser un alumno agradecido.

Un abrazo con todas mis fuerzas,

 

Serian interminables, los ejemplos que destacan el papel del profesor en la sociedad y en la vida de los estudiante.

Feliz Día del Maestro.

 

 

Escrito por Malkin Martinez Montes
Lic. En Humanidades con énfasis en lengua castellana. Magister en recursos digitales aplicados a la educación, universidad de Cartagena. Codirector y columnista del portal de opinión Soyciudadano.org Profile

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