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El privilegio de la educación

“Si uno odia la violencia y no cree en la política, el único remedio que queda es la educación” Hace algunos días...

Foto del avatar Escrito por Saray Tapia · 2 min read >

“Si uno odia la violencia y no cree en la política, el único remedio que queda es la educación”

Hace algunos días me encontraba hablando con un señor, mientras él desempeñaba sus labores como albañil yo me daba a la tarea de hilar un tema de conversación tras otro. Entre tanta charla pudimos conversar un poco sobre la situación del país entre otros temas personales; uno de los temas tratados y el que más me sorprendió debido a los hechos, fue el problema que presentó su hijo con la universidad.

En síntesis, los problemas de su hijo giraban en torno a la demora de ICETEX de realizar los desembolsos y debido a esto el joven se vio en la penosa necesidad de cursar medio semestre universitario como un mero asistente, lo que implicó que no pudiera ser evaluado y que para cuando ICETEX realizó los desembolsos correspondientes, ya no existía oportunidad alguna de pasar el semestre. A día de hoy, se encuentran él y su hijo reuniendo 4 millones de pesos para que este joven pueda continuar con su carrera universitaria.

Me encantaría decir que esta historia es única, que en nuestro país esas cosas no ocurren a diario, pero lastimosamente no es así. Siempre que me enfrento a personas con historias como esta, en lugar de sentirme orgullosa por tener la oportunidad de adelantar una carrera universitaria en una buena universidad, mi corazón se encoge y siento pena en lugar de alegría, porque cada vez más puedo notar que en Colombia educarse es un privilegio.

En tu familia, en la calle y en cualquier rincón del país podrás encontrar una historia de alguien que hizo hasta lo imposible por estudiar y no pudo conseguirlo o peor, a diario podremos encontrar historias de personas que simplemente no lo intentaron porque sabían que era imposible. Una semana atrás mis compañeras de clase mencionaron que la educación, la salud y la vivienda en Colombia eran un privilegio que muchos países tenían como lo más básico, y debo decir que cuánta razón tenían al mencionar esto.

Hace aproximadamente dos semanas, en Colombia se cumplió un mes de paro nacional y, en mi opinión este es un paro que está más que justificado y aunque se presentó en un momento oportuno pues le está demostrando a la mayoría de los colombianos justo antes de las campañas electorales la olla de injusticias en la que vivimos, me hubiese gustado retroceder el tiempo y que este paro se presentara mucho antes y así nos habríamos evitado ser el caldo de cultivo de miles de problemas coyunturales de corrupción, crímenes y más injusticia social.

La mayoría de las veces detesto informarme, leer las noticias porque el panorama nunca es bueno y son escasas las buenas noticias que existen. Uno de los logros de más renombre que se consiguió con el paro, fue el anuncio de la educación superior gratuita para los estratos 1, 2 y 3, algo que se logró por primera vez hace apenas unos meses y todo fue gracias al aumento de los problemas y la crisis que trajo consigo la pandemia. En mis palabras, conseguir esto, es un pequeño paso del gobierno, pero sin duda un gran salto para cientos de miles de jóvenes en Colombia, el problema es que al igual que la ida al hombre a la luna, este supuesto logro, tiene sus fieles creyentes y defensores y a la vez a los más críticos y desesperanzados incrédulos.

Ahora bien, ya teniendo claro el panorama en Colombia, los problemas existentes y las ollas podridas que se siguen destapando gracias a labor de muchas personas que desean que la verdad salga a la luz, en nuestras manos se encuentra la más pronta solución; la batuta ha sido cedida y desde ahora inicia nuestra travesía para elegir a quien sea el mejor, para solucionar no sólo los problemas de educación que existen, sino para sacar adelante un país que se encuentra en el borde más próximo del colapso total.

Finalmente, para terminar una frase de George Orwell que me gustó muchísimo y siento que resume parte de mi pensamiento y la vez da una esperanza: “Si uno odia la violencia y no cree en la política, el único remedio que queda es la educación. Es posible que la sociedad ya no tenga remedio, pero siempre queda esperanza para el individuo mientras se pueda influir en él cuando todavía es lo bastante joven”.

 

 

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