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Entre risas y llantos, memorias de un país enlutado

El 13 de agosto de 1999, a las 5:45 a.m. en el barrio Quintana Paredes de la ciudad de Bogotá D.C. mientras...

Foto del avatar Escrito por Leonardo Oviedo Revollo · 2 min read >

El 13 de agosto de 1999, a las 5:45 a.m. en el barrio Quintana Paredes de la ciudad de Bogotá D.C. mientras se desplazaba en su automóvil, dos hombres en motocicleta desenfundaron sus armas y abrieron fuego en seis oportunidades contra la humanidad de Jaime Hernando Garzón Forero, cuando se dirigía a su trabajo en la Emisora Radionet, así fue cegada la vida de uno de los personajes más recordados en la historia reciente de Colombia, quien se desempeñó como abogado, pedagogo, locutor, humorista, periodista, activista, actor y mediador de paz.

Colombia es un país de risas y llantos, risas porque a pesar de la situación difícil que se vive en Colombia (guerra, corrupción, violencia, pobreza etc.), somos el segundo país más feliz del mundo, esto lo ha señalado una encuesta global realizada en 55 países, que indica que 88 de cada 100 colombianos se siente feliz.

Sin embargo, también vivimos llantos, pues ríos de sangre recorren todo el territorio nacional producto de nuestro conflicto armado, pero también de la barbarie que se ciñe sobre los líderes sociales, que desde sus comunidades son una voz que se levanta contra la injusticia, pero que resultan acalladas por un poder político aburguesado que no quiere cambiar, unos violentos que cuidan sus negocios y una sociedad que pretende mirar a un lado, para no mirar al frente y reconocer sus pesares. Esa misma comunidad que le dice entrometidos a los que investigan y sapos a los inconformes.

Las cifras de asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos en Colombia son alarmantes, en el año 2016 se registraron 132 muertes, en el año 2017 aumentaron a 208, en el año 2018 la cifra ascendió a 282, en el año 2019 alcanzó hasta los 250 homicidios y que decir del año 2020, donde hasta el mes de julio pasado iban 152 muertes. La gran mayoría de estos hechos se han efectuado contra líderes campesinos y comunales.

Así mismo, permítanme añadir los asesinatos que han sufrido nuestros niños en Colombia, hoy somos el tercer país del mundo donde más se matan niños, en el 2017 las víctimas fueron 775, en el año 2018 fueron 710, en el 2019 los menores asesinados fueron 708. Adicionalmente, en lo concerniente al año 2019, los pequeños que sufrieron violencia no letal como maltrato intrafamiliar fueron 8.466. El 46,8 por ciento de las víctimas fueron hombres y el 52,5, mujeres. En efecto, en estos últimos cuatro años en nuestra tierra han sido muertos más de 2200 niños y cada año son miles más maltratados.

Conjuntamente, que decir por ejemplo de los casos de desaparición forzada que, según el Centro Nacional de Memoria Histórica, se estiman desde el año 1970 a 2018, en más de 80.000 personas desaparecidas en el país, superando las dictaduras militaren en el continente americano de Augusto Pinochet y Jorge Videla que significaron respectivamente 40.000 chilenos y 30.000 argentinos desaparecidos.

Por todo lo anterior, puedo decir que vivimos en un país enlutado, donde nadie puede estar seguro, ni grandes ni pequeños son libres del temor. Donde solo podemos tener la seguridad de que Dios es quien nos guarda y nos libra de todo mal, porque la institucionalidad ha demostrado no tener dientes para derrotar estos flagelos.

En medio de todo este panorama, recuerdo a Jaime Garzón Forero quien fue arrebatado hace 21 años a su familia y a todo un país que veía en sus personajes una comedia de la tragedia colombiana, fue un hombre de esos inconformes que, debido a su espíritu impetuoso, se atrevió a denunciar a través de sus personajes Heriberto de la Calle, Néstor Elí, Dioselina, Godofredo Cínico Caspa, entre otros, las problemáticas más profundas e indecibles de esta Nación.

Con todo, quiero concluir con dos reflexiones que hiciese Jaime Garzón Forero el 14 de febrero de 1997, en una conferencia dictada en la Corporación Universitaria Autónoma de Occidente en Santiago de Cali:

1. Si no reaccionamos ustedes jóvenes y asumen el control de su propio país con los elementos que les da la Constitución, por ejemplo, el voto, sino hacen uso de eso para bien cerremos y vámonos. Sigamos mirando allá al país y nosotros mirando para otra parte… 

  1. … Del artículo 2º de la constitución los indígenas tradujeron: pedazo diez dos, nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente… Con este artículo que nos aprendamos salvamos a este país.”
Escrito por Leonardo Oviedo Revollo
Abogado, Especialista en derecho administrativo, con estudios de Maestría en Derecho de Estado con énfasis en Derecho Administrativo. Profile

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