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Esta reforma le puede salvar la patria al “gobierno del cambio”

El Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana analizó la tasa de deserción por cohorte (de una...

El Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana analizó la tasa de deserción por cohorte (de una misma promoción año a año) y la tasa anual de deserción del sistema de educación superior para Colombia, y dio cuenta de cómo en el país cinco de cada 10 estudiantes que ingresan a la educación superior, no la terminan.

El informe, socializado el lunes 5 de junio de 2023, presenta indicadores hasta el segundo semestre de 2021, por ser el último período con información disponible en los sistemas de información del Ministerio de Educación Nacional consultados.

El análisis, que partió de explicar el contexto actual sobre el número de personas matriculadas en educación superior, comenzó por precisar que en promedio 432.000 personas se matricularon en el primer curso (o primer semestre) de un programa de educación superior, incluyendo nivel técnico, tecnológico y universitario (con base en el análisis entre 2017 y 2021).

Los investigadores analizaron tasa de deserción por cohorte que corresponde al porcentaje de estudiantes desertores, que se acumula semestre a semestre, del mismo grupo de estudiantes o promoción. Acá alertan que de una cohorte que ingresa, casi el 40% deserta del sistema educativo.

Por ejemplo, de la cohorte que ingresó a primer semestre en 2016, al décimo semestre ya había desertado el 36,7%.

Además, indican que la cohorte que ingresó durante la pandemia tuvo una deserción más alta después de terminar el primer semestre. Asimismo, el LEE destacó que 5 de cada 10 estudiantes que ingresaron a la educación superior no ha logrado graduarse después de 15 semestres.

Por otro lado, también analizaron la tasa anual de deserción, que corresponde al porcentaje de estudiantes que desertaron del sistema tras un año (dos semestres) de haberse matriculado. Al respecto, explican que entre el año 2000 y el 2021, en promedio la tasa de deserción anual fue de 11%.

Esto quiere decir que en promedio en cada semestre 1 de cada 10 estudiantes que estaban matriculados en la educación superior no continúan con sus estudios y salieron del sistema.

Los analistas afirman que la no finalización de los estudios es más frecuente entre los estudiantes hombres, estudiantes de bajo nivel socioeconómico y quienes tuvieron una preparación deficiente en la educación media.

Consistentemente con esto, la tasa de deserción disminuye a medida que aumenta el estrato socioeconómico, pues para el segundo semestre de 2021, entre los estudiantes de estrato 1 la tasa de deserción del sistema fue 13,3%, mientras que entre los estudiantes de estrato 6 fue de 7,1%.

Esto se explica, entre otras cosas, en que las condiciones socioeconómicas vulnerables llevan a los estudiantes a trabajar o a no poder cumplir con la demanda de recursos que exige la educación superior lo cual incide en el aumento de la tasa de deserción. En adición, la tasa de deserción es mayor entre los estudiantes con bajo desempeño en el examen Saber 11, lo cual puede indicar una preparación insuficiente para afrontar estudios de educación superior.

“El abandono de la educación superior afecta negativamente el futuro de los estudiantes desertores y, también, el del país. Por ello es importante el diseño y ejecución de políticas que permitan un monitoreo constante y sistemas de alertas tempranas para identificar las causas y evitar la deserción”, recomendó a este respecto Gloria Bernal, codirectora del LEE.

El informe también concluyó que se requieren fuentes de financiación adicionales para dar apoyos de sostenimiento durante la época de estudios. Adicionalmente, es clave garantizar logros de aprendizaje en las áreas básicas de conocimiento desde el colegio, pues los jóvenes están ingresando a la educación superior con graves vacíos y rezagos que difícilmente logran nivelar al tiempo que avanzan en su programa.

Y por último, sugirió el informe, es necesaria una política de orientación vocacional en el bachillerato que guíe a los jóvenes para potenciar sus habilidades y planear su educación postsecundaria.

En la cartera de educación hay mucho por hacer, aunque algo mas que nos indica este estudio es que esto es un problema que ha venido creciendo en los diferentes periodos de gobiernos anteriores y al parecer siempre ha estado identificado el diagnostico, pero no ha habido la voluntad de buscar una cura.

Hay muchas cosas que se le pueden criticar, cuestionar y achacar a este gobierno “del cambio”. Por ende, han sufrido el hundimiento de la reforma laboral; han estado envueltos en escándalos que son autoatentados, siguen dando papaya y a unos contados días de cumplirse el primer año de este gobierno falta mayor ejecución y de seguir esta tendencia de autodestrucción, sumado que un sector de la prensa y la oposición no les dará respiro se la pasaran defendiendo sus embarradas con floja capacidad de ejecución.

Hay una carta que pueden sacar de la galera y que desde mi análisis político puede ser el salvavidas que este gobierno necesita en medio de tantas expectativas con las que gano.

Estoy hablando de la cartera de educación donde tienen una de sus principales apuestas. Desde el MEN ya han puesto a circular los primeros borradores de dos iniciativas que buscarán, entre otras cosas, consolidar la educación como un derecho fundamental, expandir la escolaridad obligatoria y aumentar el financiamiento de las universidades públicas.

Algo bastante desafiante y arriesgado, en lo personal soy de los que considero que el gobierno de Petro aún está a tiempo de enderezar el camino, comunicar mejor, dejar los afanes y que entienda que es mejor hacer una cosa bien hecha que hacer 5 a medias, abarcar mucho no ha significado apretar bastante por eso a este gobierno no le pido que cambie el mundo, pero si hay una apuesta que pueden desarrollar independiente de que las demás se les caiga. Estoy hablando de la educación si lo logran serán recordados siempre.

El proyecto de la Ley estatutaria sí fue publicado. En él, el Min educación indica que busca “garantizar el derecho fundamental a la educación, regularlo y establecer las condiciones necesarias para su protección”. De aprobarse esta ley sería un cambio histórico, porque la educación pasaría de un servicio público a un derecho fundamental. “Sería algo que el Estado debe garantizar y proteger.

Este tipo de leyes “especiales” son las encargadas de regular los derechos fundamentales de las personas y deben ser aprobadas por la mayoría absoluta de votos de los Senadores y Representantes a la Cámara. Por lo tanto, es algo que no depende exclusivamente de este gobierno, sino que debe ser un compromiso de todo el congreso de no ser así no sería posible y seguiríamos con el diagnóstico y la formula, pero sin las medicinas para la enfermedad.

De acuerdo con el Gobierno, este proyecto de ley, el cual cuenta con 21 artículos, cubrirá todos los niveles de educación y todos los establecimientos educativos e instituciones de educación. En educación inicial, por ejemplo, el Estado deberá financiar, ofrecer y garantizar de forma progresiva el acceso a prejardín, jardín y transición. Para la educación básica, que comprende nueve grados, se consolidará la jornada única y el desarrollo integral por medio de las artes, la cultura, el deporte y la tecnología.

Uno de los grandes cambios será en la educación media, que comprende los grados 10° y 11°, pues como estrategia de articular la educación media con la superior, el Gobierno no descarta la idea de incluir el grado 12°. Y para la educación superior, se garantizarán los programas del nivel técnico profesional, tecnológico y profesional universitarios.

Además, este proyecto de ley contará con cuatro elementos esenciales: disponibilidad y asequibilidad; accesibilidad; aceptabilidad; y adaptabilidad. En el punto de disponibilidad y asequibilidad, explica el documento, busca que se garantice un adecuado cubrimiento del servicio educativo, el cual brinde las condiciones necesarias para el acceso y la permanencia. También establece que se cuente con infraestructura física y tecnológica adecuada.

En el documento, en el artículo 11, queda establecido que el Estado deberá elaborar políticas públicas que garanticen el acceso y permanencia en todos los niveles de educación y que, para ello, deberá emplear diversas estrategias que permitan que todas las personas tengan igual de oportunidades de aprendizaje a lo largo de su vida. Además, tendrá que adoptar diferentes instrumentos que ayuden a financiar este derecho y que cubran las necesidades de la población.

Si este gobierno y todo el congreso logran sacar adelante esta reforma educativa han entendido el principio del éxito de Singapur, Corea, China, Japón, Suiza, Suecia, Alemania Finlandia y Dinamarca.

La educación es una inversión, la educación rinde sus frutos, se puede competir, tener éxito y se amplían las oportunidades por lo tanto la riqueza de un país se mide por el capital humano, la educación, la ciencia y la tecnología, y que allí está la base del desarrollo social.

Escrito por Malkin Martinez Montes
Lic. En Humanidades con énfasis en lengua castellana. Magister en recursos digitales aplicados a la educación, universidad de Cartagena. Codirector y columnista del portal de opinión Soyciudadano.org Profile

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