Hoy rindo un homenaje a esos hombres protectores que te preguntan “¿Cómo te sientes? ¿Llegaste bien a casa?, ¿Sabes que puedes contar conmigo, cierto?”. Esos hombres que cuándo te miran, lo hacen con un brillo en los ojos porque ven en ti una obra maestra digna de admirar, y no un juguete para entretenerse, esos caballeros que en pleno siglo XXI siguen diciéndote “¿te sostengo el bolso?.. veo que estás cansada”, que te abren la puerta y cierran la boca a la hora de contar tus intimidades porque cuidan tu corazón, esos hombres que cuando te abrazan, te sueltan tranquilos porque saben que eres una mujer de palabra y no tienen deseo de controlarte, sino que quieren que vueles alto porque sí eres feliz, ellos también lo son.
Quieren que su esfuerzo sea valorado, que no se les sea impuesto estándares morales y sociales tales como “no puedes llorar” porque eso les ha costado mostrar su fragilidad o sentimientos por evitar ser tachados de “débiles”.
Hay recesión de valores, pero aún queda un remanente de hombres que ven a la mujer como lo que es, un “ser” que piensa y siente, no un objeto para exhibir y luego desechar, aún hay hombres que son detallistas, y no hablo de dar obsequios lujosos, sino de regalar paz, apoyo, y construir momentos de empatía sin rayar en la lástima o en la falsa superioridad de “sin mí no puedes”.
Quieren una charla amena, ellos a diferencia de nosotras no son tan comunicativos, se paciente y trata de enfatizar lo importante de aquello que le quieres compartir, y asegúrate de qué al final puedan llegar a acuerdos puntuales, asimismo, trata de aprovechar esos momentos en los cuales desean expresarse, son realmente valiosos y únicos, no esperes que todos los días sean tan sociables.
También hay hombres completos que no buscan a quién completar, sino a quién celebrar, y acompañar en el proceso de crecimiento personal que nos concierne a todos, que también desean que les cuides el corazón.

El que dijo Uribe, el padrino de Guiadó. Gobierna con amigos y no con ideas