Hace semanas desde que vi los primeros memes fruto de las diferentes campañas electorales, tenía en mente muchas ideas sobre lo que podía decir o reflexionar acerca del tema, pero las ocupaciones y también las ociosidades hacen que el tiempo se vaya volando y que quede mucho menos espacio en la agenda para hacer lo que verdaderamente nos hace sentir cómodos.
Estar ahora mismo en compañía de mi abuela significa que todos los días con excepción del domingo voy a escuchar las voces del noticiero de Caracol a lo lejos, ya que ella siempre enciende ese televisor así no vea nada. Para resumir o más bien para sintetizar lo que he alcanzado a escuchar debo decir lo siguiente: “Colombia es un caos total, el peor vividero del mundo y el país que más horrible tiene la situación ahora mismo”.
A pesar de las apocalípticas y deprimentes noticias que nos brinda a los colombianos el mencionado noticiero, me he fijado en uno que otro anuncio publicitario de los candidatos, aspirantes por supuesto de ciudades más importantes que Sincelejo para ser transmitidas en la televisión nacional, y si, creo que ya deben imaginar lo que voy a decir.
Todos y cada uno de los candidatos ofrece las mismas imágenes, por aquí y por allá se muestran de casa en casa, de calle en calle, hasta de sancocho en sancocho. Para mí es casi imposible vivir en Latinoamérica sin dejar de pensar en las frases de Gabo, ¿acaso será posible que cada cuatro no sólo Colombia sino Latinoamérica en sus diferentes plazos padezca de olvidadera? ¿Es posible que el discurso sea el mismo y la gente se coma el cuento?
Pues bueno, me temo que si es posible. No soy analista socio conductual, o algo por el estilo pero no hace falta un doctorado para darse cuenta de lo ridículos que se ven la mayoría de los candidatos (por no caer en la generalización y convertir esto en una falacia) caminando con su vestimenta súper pulcra, besando y abrazando a personas al azar.
En cuestión de alcance sé que es difícil intentar llegar a las personas de cualquier forma, pero si de algo me he convencido los últimos meses es que cualquier propuesta política por más compleja que sea puede explicarse de manera simplificada. Las personas no necesitan sancochos o bailes ridículos en cada esquina, se hace necesario que se levanten verdaderos agentes de cambio.
En algún programa televisivo o alguna película que no recuerdo ahora mismo, escuché la frase “cualquiera puede ser un héroe”, en mi interior y en cuestiones políticas la reformaría y diría lo siguiente: “cualquiera puede ser político”. No hace falta ser estadista para darse cuenta que hay demasiadas campañas políticas para poblaciones reducidas como las de Sincelejo o los municipios del departamento de Sucre que es el que más conozco.
La proliferación de candidaturas parece aumentar con el pasar de los años y esto sólo deja ver lo dividido y polarizado que se encuentra nuestro país. Para no alargar mis reflexiones, considero que lo más sensato más allá de campañas onerosas y excesivamente llamativas, sería construir propuestas de gobierno lo suficientemente útiles para que sean del beneficio tanto del rico que sólo debe preocuparse por evadir impuestos, como para el pobre que tiene que mendigar para comer.
Humildad y arrogancia son palabras que normalmente no se encuentran unidas en una frase, pero el nombre de este pequeño aporte sin duda no fue al azar. Sólo espero que en los meses que faltan para las elecciones, dejen de grabar tantos videos mostrando su cercanía con el pueblo e intenten encontrar políticas que más allá de la idealización se puedan materializar y no sigan alimentando al pueblo de falsas esperanzas y transmitiendo en sus campañas políticas una humildad que sin duda alguna no deja de rayar en la arrogancia.

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