Cuando silban los colores del alma
mi mudo corazón canta,
pero se pinta de negro la esperanza
y de verde el cielo que te busca y no te alcanza;
Trepita como el carbón
el sueño que fue níveo,
que esculca cada tizón ardiente,
para rescatarte y sentirte presente;
Cuántos pasos vacíos en la senda árida,
huellas imperceptibles en medio de la nada,
para sentir que pasaste por mi vida
sin percatarte y dejarme abierta la herida;
Una lágrima se perdió en la niebla,
un grito estrangulado,
una mano que osaba levantarse
para correr tras de ti y alcanzarte;
Me sabe a hiel tu nombre,
a sorbo de pesares,
a límite de terreno baldío
que languidece como el árbol que crece
bajo el resplandor de aquel arbusto tan sombrío;
Los años caminaron para no correr,
no quedan rastros del tiempo,
sólo hay presente,
el pasado solo fue el difunto
que reposó en la capilla ardiente.
Destello

la ‘Paz Total’ requiere igualdad y equidad