Cultura

La fe de Judas.

Saludos apreciados lectores, en esta oportunidad quiero plantear un escenario de reflexión, aprovechando el transcurrir de la semana mayor, una época importante...

Saludos apreciados lectores, en esta oportunidad quiero plantear un escenario de reflexión, aprovechando el transcurrir de la semana mayor, una época importante en la religión cristiana en la que se celebra la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Este momento evoca una oportunidad para cultivar el espíritu a través de la meditación en las palabras e historia de Jesús.

Uno de los personajes que se recuerda en esta fecha es Judas, aquel discípulo de Jesús que después de ganarse un espacio entre los seguidores del maestro, se hizo conocido por su traición a él vendiéndole por 30 monedas de plata (Mateo 26.15) a los líderes religiosos para su muerte, esta deslealtad ha hecho que hasta nuestros días el nombre Judas sea considerado un sinónimo de traidor.

Ahora bien, la gran pregunta es ¿qué pudo haber pasado en el corazón de Judas para pasar de ser un seguidor fiel de Jesús a volverse un conspirador?; en lo personal, quiero proponer que la razón de ello, fue un asunto de fe. Entendida en su sentido general según la RAE como “Conjunto de creencias.” Es decir, las creencias de Judas y lo que fue almacenando en su corazón se convirtió en la razón de su caída.

En efecto, algunos pasajes de la biblia nos brindan luces de cuál era la fe y creencias que guiaban el vivir de Judas, por ejemplo, sabemos que era un hombre que por encima de todas las cosas era gobernado por el amor al dinero, ello es notorio porque de los fondos del ministerio de Jesús, los cuales le fueron confiados para que los administrase y del cual se ayudaba a los pobres, viudas y necesitados, este robaba a menudo (Juan 12.6). Así mismo, era un hombre ventajista y falso, pues, aunque estaba con Jesús y era uno de sus cercanos, luego de haberse servido de él, concluyó que el mayor provecho y redito lo obtendría si lo entregaba a los sacerdotes y oficiales, a los cuales el mismo acudió a proponerles un plan para ofrecerlo en bandeja de plata, a sabiendas que lo entregaba a morir (Mateo 26.14-16) (Lucas 22.4-6).

Vale la pena destacar que, aunque Jesús sabía lo que había en el corazón de Judas y que cometería aquel acto de traición (Juan 6.70) (Juan 13.26), todo ello, sirvió para que se cumpliese la voluntad de Dios que implicaba la muerte expiatoria de Cristo a favor de la humanidad. Aunque indudablemente al reflexionar en la fe de Judas, somos invitados a auto examinarnos y mirar que tipo de fe es la que guía nuestro caminar, no sea que haya algún distintivo de Judas en nosotros. La esencia misma del mal es rechazar al Dios digno de toda nuestra adoración y tratar orgullosamente de llenar nuestras vidas con cosas que jamás podrán llenarlas como el dinero y posesiones.

Finalmente, como señala el autor Josue Barrios existen tres cosas que podemos aprender de Judas y que se encuentran hoy muy vigentes: 1) Es posible estar cerca de Jesús y a la vez estar lejos, a pesar de que Judas vio los extraordinarios milagros nunca valoró y amó a Cristo. 2) Solo Jesús puede llenar nuestras vidas, Judas creyó que era mejor tener un puñado de monedas que tener a Cristo. Y 3) Nada puede detener los planes de Dios. Judas es un gran ejemplo de que los planes de Dios no pueden ser frustrados.

Escrito por Leonardo Oviedo Revollo
Abogado, Especialista en derecho administrativo, con estudios de Maestría en Derecho de Estado con énfasis en Derecho Administrativo. Profile

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