Recientemente se estrenó la película titulada: ¡Shazam! La furia de los dioses, la cual es una secuela de otra entrega realizada en 2019, este título trata sobre superhéroes estadounidenses provenientes del universo cinematográfico de DC Comics, Shazam. Fue producida por New Line Cinema, DC Studios, Safran Company y distribuida por Warner Bros. Pictures. Dicha entrega está catalogada para ser vista por niños de 7 años en adelante.
Ahora bien, aunque debo confesarles que me apasiona el cine y sobre todo el desarrollo de una buena trama. No obstante, fui motivado a escribir esta columna porque tras observar la película antes mencionada, me vi asaltado en mi buena fe al esperar una trama inocente de superhéroes capaz de cautivar a nuestros pequeños y promover valores como el trabajo en equipo, la unidad, amistad etc. Más bien, dicho producto cinematográfico fue un pulpito de promoción de dos concepciones ideológicas sexuales que se está promoviendo desde diferentes entornos y que tiene en el cine a uno de sus alfiles, estos pensamientos que pude identificar son primero, la necesidad de que los niños cuestionen su sexualidad y segundo, la promoción de la pedofilia, la cual viene en auge en estos últimos años.
Sobre la primera, el filme presenta a un adolescente latino que lleva por nombre Pedro Peña, que es uno de los superhéroes de la trama, luego se muestra como este posee una tendencia homosexual al apreciar el cuerpo de un personaje masculino de una revista, posteriormente en otra escena le confiesa en un momento de peligro a toda su familia que es gay y todos al unisonó lo aprueban y le dicen que ya sabían que lo era y celebran su salida del closet. Acciones estas que podemos identificar como la promoción del estilo de vida gay para niños y adolescentes de 7 años en adelante que pudieron observar la película.
En efecto, es importante reconocer que esta promoción a esta agenda, se presenta en el marco de la educación sexual integral, con la cual se pretende incentivar desde los Estados y en especial en su sector educativo, la adopción de nuevas consideraciones sobre la sexualidad que superan la definición de sexo y genero desde la concepción biológica de hombre y mujer, a otras que consideren el género como un proceso cultural que construyen los individuos y por lo tanto un aspecto modificable, a través del cual se transmiten las creencias y valores sociales vinculados con ser hombre o mujer, es decir, se describe y ejemplifica lo masculino y femenino en forma de estereotipos, mensajes y creencias que se interiorizan a lo largo del proceso de socialización. Todo ello, invita a que las dudas o inquietudes sobre la sexualidad que puedan tener los menores de edad se incentiven hasta que se encuadren dentro de los 33 tipos de genero que se han descrito, dando lugar a la posible existencia de otros nuevos.
Lo anterior, se escenifica a partir de la existencia de un sistema denominado patriarcal con el que los grupos que promueven esta ideología denominada de género señalan como el responsable de la construcción del régimen binario y heteronormativo, en el que existen sólo dos identidades, la femenina y la masculina bien diferenciadas y enfrentadas por sus contrastes, lo cual en términos de estos atenta contra la autonomía y libertad de los individuos.
Existen otros elementos que contribuyen a esta lucha cultural, como lo son las identidades políticas y la intención de echar abajo los valores y principios que en occidente han sido influenciados en su gran mayoría por el cristianismo, precisamente sobre rol el Exministro de interior de España Jaime Mayor Oreja indicó que: “El nuevo orden mundial se basa en la destrucción de los valores cristianos”.
Por consiguiente, hoy más que nunca, es necesario entender la lucha cultural en la que estamos inmersos pero sobre todo, es menester advertir las herramientas que se están usando desde las diferentes arenas de la sociedad para hacer de las nuevas ideologías verdades absolutas. Ya los efectos que podemos advertir en la opinión pública lo representan el linchamiento que en redes sociales que reciben aquellos que identifican estos patrones de acción que adelantan ciertos grupos para manipular la opinión y educar a nuestros pequeños sembrando opiniones ideologizadas, con las cuales quieren reemplazar los valores familiares y se atenta contra la libertad de los padres y madres para educar y enseñar.
El segundo pensamiento a que quiero hacer mención es a la promoción en esta producción cinematográfica de la pedofilia, esto se ve evidenciado en escenas en que el protagonista de nombre Billy Batson quien es un niño, se transforma en un adulto al pronunciar la palabra “Shazam” y de esta forma se transforma en un superhéroe. Precisamente, en una de las escenas se presenta a este niño en modo superhéroe en una cena romántica con un personaje que se presenta como la mujer maravilla, cuyo propósito es el entablar una relación amorosa y este en la escena se acerca a besarla. Adicionalmente, la película vuelve regularmente a traer a colación la atracción del menor por ella.
Sobre el tema de la pedofilia, esta se describe como una parafilia, es decir una perversión y desviación sexual, en la que hay una atracción sexual intensa, urgente, recurrente, por los niños, existiendo casi exclusivamente apetito sexual y excitación incontrolables por los menores de 13 años. Este desorden mental, ha venido siendo desmitificado por colectivos a favor de la libertad sexual, en el que se insiste que los niños también pueden tener relaciones sexuales con adultos sin que constituya un delito, si los menores lo consienten. Esta descarada actitud viene siendo validada en occidente al punto de que la Ministra de Igualdad de España Irene Montero llegó a decir sin mayor vergüenza en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados de su país que: “Los niños tienen derecho a saber que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana. Basadas, eso sí, en el consentimiento”
Este panorama que logramos advertir como una agenda contra la niñez con el objetivo de hipersexualizarla, confundirla y promocionar los actos sexuales entre menores y mayores de edad, es parte de los esfuerzos de colectivos nacionales e internacionales que se han propuesto la destrucción de la familia, para ello se han valido de acuerdos internacionales con los Estados para promover agendas ideológicas. Abandonando su papel natural que ha sido el de garantes de un pacto social para construir el bienestar de la sociedad, más no para imponer valores culturales en la búsqueda del control social.
Levantemos la voz por los que no tienen voz, sembrar esperanza es trabajar por nuestra niñez, no a la ideologización estatal, mil veces no.
#LeoEscribe

Crímenes de guerra
Todas esas plataforma de consumo masivo son las plataformas para hipersexualizar la niñez, buscando así la destrucción de la familia, como dice el post: “Levantemos la voz por los que no tienen voz, sembrar esperanza es trabajar por nuestra niñez, no a la ideologización estatal, mil veces no.”