Cerca al mar
Vivamos juntos cerca al mar
para que nuestro amor crezca
inspirado en su inmensidad.
Que cada tarde me acompañes
a ser testigos de su belleza.
Dejemos que nuestra piel
beba la sal de su infinidad
absorbiendo el aroma
de su purificadora brisa.
Dejemos que los rayos del sol
sean cada nuevo amanecer
nuestro despertador.
Que al atardecer
juntos sentados en la arena
veamos como las aguas
arrullan el sol.
Mientras avanzan las horas
acompaña mi desvelo a apreciar
el cielo oscuro y los luceros
entretanto que soñamos despiertos.
Escollo errante
Los pescadores del puerto
dicen que le vieron pasar,
parecen insinuar
que no llevaba norte,
que solo izó su vela
bebiendo la savia de la brisa
y se dejó andar
bogando al ancho mar.
Tal vez
el hastío del vulgo
fue su razón,
aunque no necesitaba una,
siempre decía que lo haría,
que alas no tenía
para volar,
pero que tenía el azul del océano
para libre marchar.
Fue así como entonces
inició su travesía.
Nosotros le esperaremos
en este mismo puerto
al que sin dudas
va a regresar un día,
y nos contará sus historias
antes de a un segundo viaje
volver a zarpar.

Los peregrinos de Colombia