Trato de caminar sin mirar mis pies, porque hace mucho no soy consciente de mis pasos; deambular es una filosofía para aquel que ya recorrió muchos caminos, se sentó en muchas bancas, visitó muchos parques y lloró bajo la lluvia pretendiendo ocultar sus lágrimas.
Trato de caminar sin mirar mis pies, porque hace mucho se desgastó mi calzado; las rocas y espinas que he pisado en mi travesía, ahora son parte de mi cuerpo.
Trato de caminar sin mirar mis pies, porque me recuerdan los lugares en los que estuve y quiero olvidar; aunque el olvido me ha quitado más de lo que me ha concedido.
Trato de caminar sin mirar mis pies, porque tengo miedo de mirar las cicatrices de los tropiezos; los golpes siempre nos dejaron marcas, a pesar de que pretendimos que nunca pasó nada.
Trato de caminar sin mirar mis pies, porque no quiero dejar huellas a mi paso; incluso si alguien lograse alcanzarme, negaría rotundamente la autoría de tales marcas…
Porque quien camina sin mirar sus pies, no tiene conciencia del rastro que deja, y el tiempo convierte sus piernas endebles en un montón de arenas movedizas.
Daniel EGM
@Hdvgonz

Déjà Vu