Cultura

La poesía se toma la palabra

He confiado en ti hasta el final de mis más agónicas horas, pero la nostalgia me puede más. Nostalgia de tu sonrisa,...

Escrito por Daniel Gonzalez · 59 sec read >

He confiado en ti hasta el final de mis más agónicas horas, pero la nostalgia me puede más. Nostalgia de tu sonrisa, de tu risa anestésica que me alivia el alma de la crudeza que a fuerzas la vida se empeña en hacerme vivir.

 

Quisiera que el tiempo se olvide de mí y me abandonase en medio de la nada, en medio de una noche de luna llena, donde pretendo acariciarte sin tocarte, soñarte estando despierto, donde mis palabras se convierten en las más tiernas manos que alguna vez te tocaron.

 

Recuérdame el por qué debo olvidarte, porqué para un corazón lleno de recuerdos el olvido no es una opción… Pues, he aprendido a amarte más de lo que me odio a mí mismo por hacerlo.

 

Miro desde la orilla siempre al horizonte en cada atardecer, esperando que caiga la noche para recordarte aún más mientras la luna parece besar al mar; y el viento marino, un tanto salobre, refresca mis memorias de ti.

 

En esa misma orilla donde amaba sentarme y pensar sobre la vida, sobre ti, porque mi vida eres tú…

Y entre un olor oceánico salobre, entre el atardecer y la luna que besa en la boca al mar, me odio por amarte y te amo cada vez más, entretanto mis memorias de ti provoquen mi desidia por las horas y me hagan desear un olvido que nunca llegará…

 

Si la nostalgia no me mata, espero recuperar la vida que te llevas entre tus labios.

La foto que tiene es una playa y el mar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículo siguiente: Liderazgos de la mujer rural.