Columnas

La prensa y la academia los blancos preferidos del expresidente

Hace un aproximadamente un año me vi una interesante entrevista de quien fuese el director de Human Rights Watch (HRW). José Miguel...

Hace un aproximadamente un año me vi una interesante entrevista de quien fuese el director de Human Rights Watch (HRW). José Miguel Vivanco, hablo acerca del episodio ocurrido en el año 2007 con el entonces presidente Álvaro Uribe quien estaba realizando gestiones ante congresistas de Estados Unidos para que se ratificara el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y ese país.

En esa reunión un congresista de los EEUU le solicito al expresidente Uribe que dejara que José Miguel Vivanco le preguntara algo, acto seguido, el chileno le indagó por el tema de los falsos positivos y la reiterativa negación del Gobierno de Colombia sobre esta práctica.

“Uribe se enfureció, perdió el control y empezó a decir a gritos que Vivanco era embajador de las Farc en Washington y eso lo dijo ante personas que eran senadores, congresistas y altos funcionarios del Departamento de Estado, fue un espectáculo deplorable. El tipo estaba fuera de sí”, recordó Vivanco en su entrevista con los Danieles.

De ese episodio en el 2007 quiero dar un salto a un episodio ocurrido hace una semana atrás como protagonista el expresidente Uribe y antagonista Rodrigo Uprimy destacado académico, constitucionalista, columna de opinión y cofundador DeJusticia (una ONG dedicada a la investigación sobre temas estructurales que afectan la igualdad de derechos, en especial para los grupos históricamente discriminados).

El pecado de Uprimy ha sido colocar el dedo en una yaga que por el lado de la justicia nunca se va a tocar. Su columna publicada en el Espectador el domingo 24 de septiembre se tituló: “Los falsos positivos, la JEP y Uribe”. En ella Uprimy habla sobre la presunta responsabilidad del expresidente Álvaro Uribe Vélez en ejecuciones extrajudiciales,  que es el eufemismo que usan hoy dia algunos medios y periodistas para no decir lo que común mente se conoce como ‘falsos positivos.’

Para que usted estimado lector se familiarice una mejor manera con lo que trato de trasmitir en esta columna le presento una síntesis o lo más destacado de la columna de Rodrigo Uprimy escrita para el dominical del Espectador hace semana y media

“Uribe tiene razón en que no ha sido presentada ninguna prueba de que hubiera ordenado esos falsos positivos. Es más, yo honestamente no creo que los haya ordenado. A pesar de eso, Uribe tiene una grave responsabilidad.

Uribe era el presidente y comandante supremo de las Fuerzas Armadas, y podría entonces haber incurrido en la responsabilidad de mando por esos crímenes por cuanto parecen reunirse los tres requisitos exigidos por el derecho penal internacional: i) tener mando efectivo, y Uribe tuvo siempre un control claro sobre la Fuerza Pública; ii) tener información disponible de que esos crímenes estaban ocurriendo, y lo cierto es que, desde 2004, la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas reportó su preocupación por denuncias crecientes y creíbles de ejecuciones extrajudiciales por el Ejército; y iii) no tomar las medidas para evitar esos crímenes. Y Uribe solo reaccionó en octubre de 2008, cuando llamó a calificar servicio a tres generales y 11 coroneles por posible involucramiento en falsos positivos.

Pero incluso si Uribe no incurrió en la responsabilidad penal de mando, es clara su responsabilidad moral y política. Los falsos positivos no solo fueron una consecuencia de una política de su gobierno, sino que fueron masivos. No resulta creíble que un presidente con el estilo de microgerencia de Uribe haya desconocido semejante macrocriminalidad que fueron los falsos positivos”.

Sí hay un patrón de conducta que se repite es la capacidad de Uribe de despotricar y lanzar mentiras sin argumentos contra todo aquel que cuestiona, hace una crítica y pide explicación de sus actuaciones pasadas o presentes como expresidente o exsenador.

Uribe así como no tiene argumentación para este tipo de cuestionamientos tampoco tiene filtros ni le importa a quien tiene al frente, arremete como el patrón de finca que es con tal de defender “para mí lo indefendible”. Si nos referiremos a los macro casos que la JEP ha venido abriendo cada cierto tiempo y es que cada vez el circulo se cierra más y mientras los involucrados compadecen la JEP avanza esclareciendo la verdad y haciendo un panorama cada vez más oscuro para el presidente eterno de Paloma Valencia y Mafe Cabal.

A lo mejor el exsenador nunca tendrá responsabilidad penal como dice Uprimy en su columna, pero esa responsabilidad moral cada vez es más evidente y ese buen  nombre popularidad, aceptación y prestigio del cual gozo parece ir quedando en el ocaso

Después de la columna como era de esperarse y repitiendo los patrones del 2007 contra José Miguel Vivanco Uribe a punta de trinos que no tienen ningún sustento ni argumento dice barbaridades y hace señalamientos como lo ha hecho siempre cuando le han sacado los trapitos al sol por lo tanto acuso a Uprimy de ser abogado de las FARC sin un ápice de prueba. Después señaló que era “moral y políticamente” responsable del terrorismo, dijo que Dejusticia, ONG fundada por Uprimny, habría sido contratada por la Comisión de la Verdad durante el gobierno de Santos y que, por ende, hay un “alarmante conflicto de interés”.

Ante los mensajes de Uribe, que ya en esta segunda semana no paran el columnista les ha respondido de manera directa y ha insistido en que sus ataques no incluyen argumentos ni pruebas de las acusaciones, sino que se enfocan en cuestionar su reputación e integridad. Además, pese a que el jurista Rodrigo Uprimny le ha manifestado que debe presentar una solicitud de rectificación, bajo los términos de la ley, el expresidente continúa con su actitud hostil y escribe más mensajes estigmatizantes a través de sus redes sociales.

Ante estos señalamientos la Flip (Fundacion Para la Libertad de Prensa) se ha pronunciado y ha dicho que rechaza las estigmatizaciones de Álvaro Uribe hacia el columnista Rodrigo Uprimny.

El patrón de conducta de Uribe de 2007 al día de hoy sigue siendo el mismo, tal vez amparado en la impunidad de que no le pasa nada y todo el que esta en su contra mínimo es guerrillero y así vocifera su masa de seguidores.

Recordemos que Uprimy no es ni ha sido el único blanco de ataques por parte del expresidente, pues en los últimos años también se han documentado las acusaciones contra el periodista Yohir Akerman (2022), Daniel Coronell (2023), los señalamientos contra Daniel Samper Ospina, a quien en el año (2017) lo llamo “violador de niños” en un trino de su cuenta de Twitter. “La acusación del expresidente Uribe es temeraria contra el columnista Samper y al parecer obedece a un acto de retaliación por el contenido de algunas columnas del comunicador”.

Esta sistematicidad deja en evidencia que Uribe Vélez recurre a este tipo de señalamientos intimidantes como retaliación a las y los periodistas que critican, revelan o denuncian sus acciones.

A lo largo de la historia la prensa y la academia han sido blanco de los dictadores y la razón simple no aceptan ninguna crítica, ni cuestionamiento, ni nada, ejemplos del pasado tenemos a Pinochet en Chile, Videla en Argentina, Castro en Cuba, Fujimori en Perú y en la actualidad sin necesidad de dictaduras la opinión estigmatizante de un líder popular en una sociedad polarizada es altamente peligroso por ello se hace necesario que personas como Rodrigo Uprimy levanten su voz, cuestionen y pidan explicación, en un país donde nos hemos acostumbrado a desprestigiar sin debatir, acusar sin la mínima vergüenza porque si eres un líder popular sabes que hay una horda de fanáticos como hienas que correrán atacar a su presa al sonido de un silbido llamado falsedad.

Escrito por Malkin Martinez Montes
Lic. En Humanidades con énfasis en lengua castellana. Magister en recursos digitales aplicados a la educación, universidad de Cartagena. Codirector y columnista del portal de opinión Soyciudadano.org Profile

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