Una de las alegrías más grandes de este año en Colombia, ha sido la gran noticia de la victoria de Egan Bernal, el ciclista Zipaquireño que conquistó el Giro de Italia 2021, una de las 3 grandes vueltas ciclísticas más importantes del mundo, junto al Tour de Francia y la Vuelta a España. Para aquellos que disfrutamos de las victorias de los nuestros en el mundo, ha sido una dicha verlo a sus 24 años realizar hazañas en el mundo, ya lo había hecho antes en 2019 con solo 22 años, cuando ganó el Tour de Francia (El certamen número uno del ciclismo mundial), convirtiéndose en el primer latinoamericano en ganarlo y el más joven en 110 años de competición.
La historia de Egan es una historia de superación, habiendo nacido en Bolívar 83, un barrio con muchos problemas de inseguridad y carente del servicio de agua potable, ubicado en el Municipio de Zipaquirá, aun así, este joven de padres campesinos empezó a madurar siendo muy niño y con tan solo 10 años, se dedicó como muchos niños en Colombia, a ganarse unos pesos repartiendo flores. Sin embargo, su vida en pocos años cambiaría para incursionar en el ciclismo de montaña, donde empezó a cosechar triunfos y medallas participando en categorías inferiores, logrando en 2014 y 2015 medallas de plata y bronce en los mundiales. Así continuo su ascenso al ciclismo de ruta siendo contratado por el equipo italiano Androni Giocattoli-Sidermec de categoría profesional continental en 2016, con el cual comenzó a cosechar victorias destacadas, etapa que culminó con su victoria en el Tour del Porvenir en 2017, para luego ser reclutado por el mejor equipo ciclístico del mundo en aquel entonces SKY, con el que inició trabajos desde la temporada 2018, perteneciendo ahora a la máxima categoría del ciclismo en ruta masculino a nivel mundial con un equipo de la Unión Ciclística Internacional “UCI WorldTeam”. En la actualidad compite para el equipo INEOS Grenadiers.
Ciertamente, el ciclismo sí que ha sido un motivo para unir al país y dar alegrías, esas que han hecho olvidar los muchos momentos de dolor y angustia que hemos pasado en nuestro país por la violencia que hemos sufrido desde hace tanto tiempo, y que a veces parece de nunca acabar, pues siempre estamos buscando nuevas guerras que iniciar. Precisamente, Matt Rendell un periodista británico, representante de prensa y comentador de ciclismo, quien desde hace muchos años se dedica a analizar el ciclismo colombiano como un fenómeno ligado al contexto social del país expresó que: “El ciclismo les dio por primera vez a los colombianos un motivo para vencer la vergüenza de la violencia, el narcotráfico y la guerra”
Es duro decirlo, pero es cierto, hay una vergüenza con la que cargamos como colombianos, es un oprobio histórico debido a que no hemos podido vencer como sociedad la cultura de la violencia, la cultura de la guerra y el perverso narcotráfico. Antes de estas victorias de Egan y de otros deportistas nacionales en el boxeo profesional, los juegos olímpicos y el futbol mundial, existían sentimientos encontrados en los colombianos que viajaban al exterior, quienes preferían ser confundidos con venezolanos o ecuatorianos, pues eran intimidados en los aeropuertos del mundo, mirados con sospecha y tratados como parias entre los ciudadanos del mundo.
No obstante, el ciclismo desde 1981 hasta nuestros días, ha tenido como protagonistas a Cochise’ Rodríguez, Lucho’ Herrera y hoy a Rigoberto Urán, Nairo Quintana, Fernando Gaviria y Egan Bernal, entre otros, quienes han marcado las paginas doradas del ciclismo y que han mostrado a Colombia como una tierra de gente pujante y luchadora. No quiero dejar pasar en este momento para mencionar a Mariana Pajón quien a través de otra disciplina del ciclismo como el BMX, es reconocida como el número uno en el escalafón mundial de la Unión Ciclística Internacional “UCI”, siendo doble medallista de oro olímpica, así como también la única deportista colombiana en conseguir un bicampeonato olímpico y ser la primera latinoamericana en conseguir dos oros olímpicos en un deporte individual.
Como vemos, el ciclismo ha llenado de orgullo a los colombianos, así como ha demostrado que podemos ser numero uno en otras cosas que no sea la violencia y el narcotráfico.
De hecho, es pertinente señalar que el ciclismo es un deporte violento, pero no violento con el otro. La mayoría de nuestros ciclistas tienen origen en el campo, ese espacio donde hombres de corazón humilde y valeroso, se esfuerzan, resisten, cultivan la paciencia y el tesón para sacar adelante sus cultivos que son los que darán que comer a sus familias y les permitirán obtener ingresos. El campo colombiano esta lleno de hombres y mujeres resilientes que han soportado miles de vicisitudes, son ellos los que han pagado el mayor precio de la guerra interna colombiana y es en sus territorios, donde se han llevado a cabo la mayoría de vejámenes y masacres por parte de grupos al margen de la ley y las mismas fuerzas armadas del Estado.
En efecto, ese espíritu resiliente del campesino a hecho que estos jóvenes cultiven virtudes que hoy los tienen llevando sus cuerpos al máximo nivel de violencia interior, soportando las condiciones climáticas más difíciles y aun levantándose de las caídas y accidentes de la vía, así sea con raspones y vejigas dan lo mejor de sí para saberse ganadores. Definitivamente el ciclismo dignifica al campo y les exhibe como lo que son gente audaz, con energía, fuerza y vigor que obtienen el triunfo y la victoria de forma honesta sin dañar a los demás.
Esa violencia es la que necesitamos en Colombia, la violencia donde nos esforzamos interiormente para dar lo mejor de nosotros a nuestras familias, amigos, barrio, ciudad, región y país, esa que nos impulsa a defender las causas de los más necesitados para clamar justicia, esa que nos invita a convencernos que necesitamos un verdadero cambio del orgullo y la opulencia a la humildad, un mejor país requiere de mejores personas, el campo colombiano y nuestros valerosos ciclistas son ejemplo de ello. Lo único que debemos vencer muchos de nosotros es la indiferencia para hacernos cargo de nuestro país. Tal como lo dijo Edmund Burke: “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada.” Así que debemos levantarnos por nuestra tierra y ser agentes de cambio para construir.
Entonces, ¡que viva el ciclismo colombiano, arriba el campo colombiano!

La homeostasis, la importancia de los rangos para la vida.