Un protagonismo significativo para la construcción de la paz y la reconciliación desde el territorio.
(Segunda parte)
El protagonismo femenino en lo social en Colombia lo podemos encontrar papable en la identidad de la mujer rural, la cual, como un sujeto de derechos es protagonista de trasformaciones en defensa de sus derechos a la tierra y su bienestar integral, ayudando así en el tejido social para el logro de la paz en sus comunidades, enfrentando los desafíos no solo la resistencia de la guerra que aun persiste, sino también los vicios y vacíos jurídicos que no amparan con radicalidad sus derechos constitucionales. Por ende, la mujer desde la ruralidad a forjado un liderazgo fundamental, que en este caso juega un papel protagónico y significativo para la construcción de la paz y la reconciliación en la Colombia querida. Pero ¿Cómo puede ser que la mujer rural sea protagonista del tejido social para la paz y la reconciliación desde el territorio? Si bien, en el concepto político y sociológico del construir la paz y la reconciliación desde los territorios, no es solo un tema de Estado, de gobierno, que constitucionalmente debe garantizarlo (C. P. 91. art.: 22) sino que, es una responsabilidad directamente comunitaria, una cuestión de ciudadanía, donde deban construirse y trasformase espacios políticos, sociales, culturales y públicos al interior del territorio donde se garantice la estabilidad y el desarrollo, en este sentido, la mujer rural como ciudadana en el territorio, ha venido tejiendo sigilosamente esa trasformación integral desde varios escenarios, dando sus propias luchas para que colectivamente se pase de espacios de conflictos a espacios de no violencia social. Pero aunque esta acciones de la mujer rural sean desconocida socialmente he institucionalmente; estos procesos han marcado dos reflejos[1] que deberán tenerse siempre en cuenta en toda construcción de política publica para el territorio:
- Toda construcción de una paz colectiva debe ser mirada desde abajo, cuestión que pone en evidencia el quiebre entre Estado – Comunidad y Territorio; por ejemplo, en el caso la implementación del acuerdo de paz con la Farc y el Estado, existe una fractura que no se ha asistido, y es el desconocimiento del territorio, y el poco reconocimiento de la capacidad del campesinado, donde desde las mujeres han construidos procesos comunitarios para afrontar las realidades del conflicto y de la violencia sistemática y política del país.
- La construcción de la paz desde la ruralidad, necesita la atención he intervención del Estado, es decir, la construcción de la paz y la reconciliación en el territorio desarrollado por la mujer rural, exige de una acción simultanea, Territorio y Estado, donde se tenga en cuenta los procesos desarrollados en las comunidades para enfrentar las crisis sociales, económicas y políticas, partiendo desde la base de las afectaciones desarrolladas por el conflicto y la violencia sistemática en el territorio, pero también por otro lado, asumir los logros alcanzados en la trasformación del mismo. Esto desde un enfoque de la mujeralidad rural exige ver el desarrollo constructivo de procesos hacia la paz liderados en su territorios desarrollándose desde varios niveles fundamentales: de lo local a lo departamental, de lo local a lo nacional y de lo local a lo internacional.
Por otra parte, en el interior de los procesos de construir la paz en el territorio liderados por la mujer rural se encaminan en una doble línea de acción la cual permite la concienciación y la practica como elemento fundamental para la estabilidad y el desarrollo del territorio, por lo que, desde la Educación (para la paz) y la Cultura (de paz) se logra crear una identidad y una responsabilidad en el trabajo por la paz, edificándose desde unas bases primordiales como: (i) la vivencia de los derechos humanos, (ii) las acciones que promuevan y definan la participación democrática como ciudadanos, (iii) la búsqueda del desarrollo, los cuales, permitan resaltar las capacidades individuales y colectivas que promuevan un bien común, y (iv) el desarme de una violencia heredada o impuesta y que coloca en riesgo la estabilidad y la durabilidad de la paz para el territorio hacia su transformación y su progreso.[2] En este sentido, buscar construir la paz territorial exige abordar diversas situaciones que históricamente, culturalmente y rutinariamente se han edificado en la conciencia del territorio, muchas de estas suman otras restan, pero que, requiere en primera medida la apertura de las comunidades y con ellas, el reconocer todas esas realidades, y las riquezas existentes, y la mujer rural, puede llegar hacia esos elementos que hacen posible en el territorio el potenciar o transformar una conciencia activa y proactiva de las mismas comunidades, los cuales permitan el trabajo responsable hacia un territorio donde se teje una paz con Verdad, Justicia, Amor y Libertad.
[1]Mujeres rurales constructoras de paz territorial en el departamento del putumayo en Colombia; Eliana María Mayor Gamba. Revista Eirene. Vol. 04, número 6, junio 202. p. 69-92
[2] Gerardo Pérez Viramontes. Construcción de paz y transformación de conflictos. Edit: ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara (México) Pág.: 54 – 55.

La muerte y el tránsito