Cultura

Lo frágil que somos

Algo allá afuera está ocurriendo que nos asusta. Nos mata. Espero que también nos esté trasformando. Tiene tambaleando las finanzas de papel...

Foto del avatar Escrito por Adan Peralta · 1 min read >

Algo allá afuera está ocurriendo que nos asusta. Nos mata. Espero que también nos esté trasformando. Tiene tambaleando las finanzas de papel del mundo, y nos ha cambiado la manera de vivir a todos. Forzosamente han nacido otros espacios, otras urgencias, otras incertidumbres, otras penurias. Al final, ojalá nos cambie de verdad, nos vuelva más humanos, más solidarios y menos apegados a lo volátil de la vida.  Es un enemigo invisible, así lo han definido los expertos, y así actúa.  Es implacable y sin duda asusta a pobres y ricos, a niños y ancianos, a la economía y al amor.

     Este enemigo vino materializado en virus, y como todo enemigo debemos llamarlo por un nombre, para reconocerlo, pero, sobre todo, para no olvidarlo. Lo hemos denominado Covid-19, como para que tampoco olvidemos el momento en que puso en jaque nuestros besos y abrazos, que restringió las visitas a otros familiares nuestros, y que le amplió los espacios a ese otro demonio que cohabita con nosotros desde hace décadas: el uso excesivo de tecnologías.

     Es un virus generador de una pandemia, y que llegó también para recordarnos lo necesario de estar en casa con los nuestros, charlar con ellos, compartir sin afanes, que nos hizo retomar esas lecturas aplazadas, esa película o serie que siempre nos quisimos ver de manera tranquila; o poder degustar ese platillo deseado, sin la urgencia implacable del reloj de la oficina.

      El coronavirus no se ha querido ir. Sigue allí, esperándonos afuera, queriendo entrar a nuestras casas, alterar nuestros cansados organismos, desintegrar nuestras familias. Aún estamos en su padecimiento. Nuestros pensamientos siguen asaltados con más dudas que certezas, llenos de incertidumbre, y sin saber cómo vencerlo de una vez y para siempre, pero el virus sigue allí…. recordándonos lo frágil que somos.

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