Sucumben los ríos de mi patria,
despotrica el hombre con su necedad
la vasta hermosura de su flora y su fauna;
Se descongela el glaciar,
su llanto profuso
mata hasta el oso polar;
Vástagos retoñan de los árboles,
aquellos que adornaban con su esbeltez
la llenura de sus ramas;
Las aves trémulas de las alturas
huyen del ruido retumbante
que las armas dejan por todas partes;
Se apagan como chispas débiles
las escasas especies
que la tierra tiene;
El arco iris pierde lentamente su esplendor,
ya no soñamos con sus colores,
los que danzaban en el cielo
para llevarse nuestros temores;
La tierra tiene sed,
qué paradoja, ¡quién lo diría!
la consumió el egoísmo,
la ambición y el heroísmo;
Qué absurda resulta la idea
de un solo ser humano
por conquistar el mundo entero
futileza ante los ojos del SOBERANO.
Destello

Oposición hay que leer