Me suspendo en tu paraje,
en los segundos eternos
de este sueño etéreo;
yace mi letargo
como un coma inducido,
Me duermo en tu cuerpo blanquecino;
mi inconsciencia te abraza,
me besa entera,
no hay bretes, apremios,
solo un velo blanco;
Blanco como la paz,
que acuna en sus brazos
mi volátil y minúscula figura,
dentro de ti me siento segura,
con tu embeleso,
en tu jardín de gladiolos,
Tu aroma lava mi inmundicia,
las manchas que me impregna la realidad.
¡Quédate conmigo un poco más!
Allá afuera hay bestias y dragones,
un cúmulo de alimañas,
hambrientas están por devorarme;
Defiéndeme con tu sable,
ciégalos con la nitidez
de tu poderosa luz,
destiñe su negrura;
¡Quédate conmigo un poco más!
Que mi petición sea una plegaria,
pues quiero trazar contigo,
el símbolo de la esperanza;
Déjame robustecerme
en tu íntimo mundo,
y así poder blandir
el coraje que necesito
para continuar,
dame un minuto, un minuto más.
Destello

Edición #67 de la revista literaria “CRISOL”