Los altos niveles de estrés llevan al individuo a una búsqueda insaciable por alcanzar sus objetivos, objetivos que sin pensarlo pueden llegar a herir a las personas que tienen a su alrededor, acciones egoístas y poco empáticas que no pueden reconocer por el estado tan cargado de cortisol que está en su organismo.
El cortisol es conocido por ser la hormona que responde al estrés, la cual produce angustia, tensión, y a largo plazo ansiedad y depresión; El estrés ciertamente no es malo, debido a que fomenta en la persona la necesidad de terminar una tarea en el mínimo tiempo posible, sin embargo, el no contar con técnicas para regular las emociones y organizar las prioridades, produce que las acciones carezcan de falta de tacto y por ende pueda herir a sus semejantes.
Además del estrés, hoy en día podemos ver otro enemigo del amor y es la incapacidad que podemos sentir al no poder defender nuestros ideales, esto incluye defender a nuestros amigos y alzar la voz ante las injusticias, en este apartado hablaré de Carlos Ibáñez, un joven de Chochó quien al poner la vida por dos de sus amigos acusados sin justificación este también fue asesinado por personas que no representan a la Policía Nacional, esta acción aunque duele entrañablemente, lejos de desmotivarnos puede convertirse en una insignia para darnos cuenta que la amistad verdadera existe, y que no podemos permitir que el amor se enfríe.
Para ello, hoy te propongo que pongas la mano en tu corazón y sientas cada latido, busca en tus recuerdos aquello que te hace amar a la vida y desecha toda excusa que te hace vivir anclado(a) en el pasado, perdona a quienes te han hecho daño, incluyéndote a ti mismo(a), decide vivir este día y brindar tu mejor versión a todos los que te rodean, teniendo presente que algún día tanto tu como ellos dejarán esta tierra, ¿Qué deseas atesorar en tu corazón y en el de los tuyos?
Mateo 24:12-13
” Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo”

Entre los dulces y la carne de burro