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Psicologia social de Fromm, integridad humana y utilitarismo

Hacer lecturas objetivas sobre los fenómenos sociales es cada vez más complejo, no sabemos con exactitud el grado de permeabilidad de nuestra...

Hacer lecturas objetivas sobre los fenómenos sociales es cada vez más complejo, no sabemos con exactitud el grado de permeabilidad de nuestra mente frente a tantos estímulos que de forma permanente nos atrapan en la cotidianidad. Toca preguntarse  si nuestros pensamientos son el resultado de procesos de reflexión y análisis o simplemente nos convertirnos en almacenes de información fragmentada que nos facilitan el tener opiniones superficiales sobre cualquier asunto sin llegar realmente a comprenderlo.

Los pseudoconocimientos se han tomado con fuerza todos los escenarios sociales creando confusión y concepciones tan erradas como populares, estas corrientes ponen en riesgo la integridad humana, al punto de someter la verdad evidente al juicio de valores por percepción.

Erich Fromm dijo: “El hombre como centro y meta de toda actividad humana. Exclusión, por tanto, de toda supeditación o subordinación a metas o poderes ajenos al hombre. Es un antropocentrismo radical. Cualquier concepción o realidad, ya sea personal o social, que pretenda imponer un sistema ajeno al ser humano será denunciada por Fromm como un autoritarismo violador de la dignidad del hombre. Este, por otra parte, no tiene que abandonar su libertad, su responsabilidad, su ser, en definitiva, supeditados a poderes extraños por comodidad, anhelo de protección o seguridad o por otras necesidades infantiles: no debe idolatrar o idealizar. Sería una enajenación”

Uno de los postulados de Fromm en donde encuentro más afinidad es cuando no relaciona el propósito final del ser humano a la necesidad de adaptación o de ajuste social, sino a la integridad del ser, al desarrollo de todas sus facetas; sensoriales, emocionales, intelectuales, activas y productivas que es lo que en su totalidad le brinda libertad.

La defensa a las posturas de Fromm nace desde el convencimiento de que somos los constructores de nuestra realidad, que como seres humanos mantenemos interacción constante con nuestro entorno y de ella nacen muchos factores positivos y negativos con los que nos enfrentamos, sin embargo, en la mayoría de ocasiones sobre nuestras decisiones reposa el control de los  sucesos,  aunque en la actualidad el desarrollo de la psicología muchas veces no está orientada a destacar la integridad del ser humano sino a llevarlo a ser un bien de consumo, como cuando coexiste el análisis de mercado (segmentación) y el interés económico prima sobre la lectura de las necesidades y a partir de las mismas se construyen estrategias persuasivas.

Una de las frases que más se ha popularizado en las últimas décadas  es “Si algo es gratis, el producto eres tú” la historia de esta frase según el portal marilink es que viene de los años 70, bastante antes de internet. Fue pronunciada en un corto sobre la TV llamado “Television delivers people”, en 1973, y se reprodujo en una entrevista de Richard Serra que en donde hablaba de ese show; pero se popularizó a través de un comentario de Andrew Lewis en unos foros de Metafilter, aparentemente también el argumento de “El producto eres tú” fue usado por Ronald Reagan en un discurso en 1986 en el que hablaba de la guerra contra las drogas.

Con este postulado estoy de acuerdo parcialmente, aunque encaje con la teoría de Fromm sobre la productividad en sentido negativo que podemos tener para un sistema determinado, es irrazonable pensar que vamos a pasar por el mundo sin dejar una huella de utilidad, finalmente todos los seres vivos la tienen, lo preocupante se desarrolla desde la psicología social y el rol que cumple a través de las plataformas que usamos a diario, la forma en cómo se modifican nuestras costumbres, modos de vida, lo que es tendencia, las concepciones de éxito, triunfo, el valor otorgado a lo material, lo finito y lo superfluo, siempre es cuestionable y valido para reflexionar, una ciencia humana como es la psicología no puede ser usada con el fin de sacar provecho de su objeto de estudio, pues no es lo mismo decir que se estudia una planta con el propósito de extraer sus cualidades para beneficio de la humanidad a que hagamos estudios del hombre para clasificarlo de acuerdo a  nichos de mercado que se puedan explotar fácilmente, entiendo que como especie racional existe determinada supremacía que obliga a nuestro raciocinio a no participar de la lógica de lo consumible. A este punto no sé si algo llamado algoritmo en las distintas redes sociales puede sonar familiar.

Esa categorización basada en información suministrada por usted mismo en donde aparecen cada vez más preferencias de acuerdo a sus intereses no resulta ser una inocente forma de entregarle un gran servicio gratuito y posibilidades ilimitadas de entretenimiento. Sí, las redes sociales son gratis ¿En dónde está la ganancia de sus dueños e inversores? Volvemos a la frase… usted es el producto y aún si dice no ser partícipe a fondo de todas las dinámicas en estas plataformas puede preguntarse ¿Cuánto tiempo inviertes en ellas? Porque eso también representa un valor que podría traducirse al costo que esa inversión genera en su vida; es claro que no se busca obscurecer el panorama de lo digital, toda herramienta es fiel a su naturaleza de uso libre, por eso además del tiempo invertido vale cuestionarse ¿En qué clase de contenido lo invierte? y ojalá en estos ejercicios se tengan en cuenta las horas que pueden gastarse simplemente deslizando hacia arriba para ver más videos de entretenimiento.

“Esclavización digital” es un término presente en debates sobre la fragilidad mental de los nativos digitales; la inmediatez con la que parece ir el mundo no es compatible con los procesos formativos del ser humano, se les exige a estas generaciones salir del vientre con habilidades suficientes para destacar en las plataformas. Son grabados y expuestos sin su consentimiento ante millones de personas y deben aparentar pulcritud para no ser víctimas de la agresividad pasiva de usuarios que se encuentran convencidos de su perfección mientras están sentados en una butaca dejando que pasen sus propias vidas.

Lamentablemente los esclavos actuales no llevamos cadenas, somos transeúntes aparentemente libres pero nuestras direcciones, anhelos, pasiones y actuar se encuentran determinados por la retroalimentación que recibimos del cúmulo de extraños que logramos tener en redes sociales. El bien y el mal depende de lo que una comunidad interprete y no de la visión objetiva de la realidad.

La teoría de psicología social de Fromm no sólo interpreta muy bien lo que sucede en la actualidad sino que complementa otras teorías como las de Freud y el psicoanálisis que dejaban por fuera los aspectos sociales que no tenían que ver directamente con la necesidad de pertenecer que surgen como consecuencia de los sistemas económicos, políticos y demás intereses de corporaciones y grupos interesados en alienar a las personas. Es importante ver más allá de cualquier elemento de distracción y entender que a menudo la “magia” sucede justo frente a nosotros pero pocas veces miramos algo distinto al conejo saliendo del sombrero.

Los seres simples, aquellos de pensamiento superfluo y juicios de valor acelerados no sólo convienen a un sistema utilitarista; son fundamentales para su permanencia, la futilidad de la vida humana es necesaria para instalar tendencias en donde continuamente se renuncie a la dignidad.

 

Escrito por Maria Del Carmen Sierra Buelvas
Estudiante de Derecho en la Corporación Universitaria del Caribe CECAR, fundadora de Cognitio, una marca creada para democratizar el conocimiento. Profile

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