A propósito de la semana de la mujer, no está de más aclarar algunas premisas. Los hombres, bueno, algunos, se equivocan, nosotras no buscamos a alguien que nos salve, que nos complete o que nos de seguridad, ¡Qué carga emocional tan grande para semejantes mortales!
No, señores. Nosotras ya nos hemos salvado muchas veces, solitas nos hemos vendado las heridas y hemos vuelto a renacer, ya estamos completas, la seguridad nos la ganamos a pulso cada día abriéndonos paso ante una sociedad machista, y hemos aprendido que somos lo suficientemente inteligentes, capaces y sabias para alcanzar nuestra felicidad, y luchar por nuestros sueños, y sí alguien quiere acompañarnos, que sea para aplaudir nuestras victorias, respetar nuestra sensibilidad y valorar la oportunidad que le damos de ser parte de nuestra vida.
No somos difíciles de entender, solo están tan concentrados en sí mismos, que no se preguntan cómo nos sentimos, toda vez que dejes de pretender leer nuestra mente o controlar nuestros pasos te darás cuenta que el comprendernos está a solo unos minutos de atención, espacio y permitirnos brillar.



Hablemos de depresión