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¿Qué pasa con nuestros viejos?

Este pasado 15 de junio, se celebró el día mundial de la toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez,...

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Este pasado 15 de junio, se celebró el día mundial de la toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez, una oportunidad para reconocer la importancia y el valor de nuestros viejos, así como también para alzar la voz en favor de ellos y de su derecho a tener una vida digna, prerrogativa que debe ser garantizada por las familias y el Estado en favor de la eliminación de toda forma de abuso y violencia en sus distintas formas.

En principio es importante resaltar, que Desde 2011, esta fecha fue establecida oficialmente por la ONU con el objetivo de sensibilizar y denunciar el maltrato, abuso y sufrimientos a los cuales son sometidos muchos ancianos y ancianas en distintas partes del mundo.

Ahora bien, al hablar de vejez, nos referimos a esa etapa de la vida que alcanzan aquellas personas que superan la edad de 65 años, otra expresión con la que se conoce esta fase es la tercera edad, la cual se caracteriza por ser la última etapa de la vida de un individuo e implica transformaciones físicas y mentales que preparan al ser humano para enfrentar la muerte. Generalmente es países como Colombia, es decir, naciones en vías de desarrollo, esta etapa puede ser traumática para muchos ancianos, ya que conlleva cuidados especiales, disponibilidad de apoyo y tiempo por su entorno familiar, así como de delicadeza y paciencia para acompañarlos en su transición para aceptar esa realidad. Elementos de los que carecen consciente o inconscientemente muchas familias para apoyar a sus mayores, asunto que contraria la concurrencia del Estado, la sociedad y la familia como garantes para ellos, de acuerdo con lo señalado por el artículo 46 de la Constitución de 1991.

De igual forma, otro elemento para considerar en este análisis, lo constituye la relación del fenómeno del envejecimiento y las políticas para las personas ancianas, sobre todo teniendo en cuenta que estas han sido propuestas en dos direcciones; de una parte, tenemos a quienes examinan el impacto económico del proceso de envejecimiento en la economía, y de otra, quienes se preguntan como alcanzar la integración social de las personas mayores en la sociedad y la construcción de una sociedad multigeneracional. Para efectos del primer asunto, es necesario advertir el “informe de determinantes y consecuencias del envejecimiento de la población”, elaborado por la ONU y que generó polémica en aquel entonces e inclusive aun lo hace, al señalar al proceso de envejecimiento como una carga económica y de gastos dentro del sistema de salud, lo cual implicaba la coadyuvancia de este fenómeno con un declive económico. Esta comprensión de la vejez ha llevado continuamente a dificultar el acceso a la jubilación, empleando para ello el aumento paulatino de la edad para pensionarse y el monto de las cotizaciones necesarias. En nuestros días ha llevado hasta considerar gravar a las pensiones con impuestos. En relación con la segunda dirección, se plantea un escenario de acciones para mejorar la calidad de vida de las personas de la tercera edad para que estas aporten al desarrollo de la sociedad, pero, a la vez, se beneficien del mismo. Ya que en términos de la Dra. Deisy Arrubla Sánchez (2015) “Una sociedad integrada desde el punto de vista de la edad es una sociedad donde se ha eliminado la discriminación y segregación por motivos de edad, y donde se alienta a la solidaridad y al apoyo mutuo entre generaciones”

En Colombia, tenemos a cerca de 5,2 millones de adultos-mayores (+62 años), es decir, el 10% de la población actual del país. De este total, solo 25% ha podido acceder a una pensión, lo cual implica que el remanente 75% enfrenta altos índices de pobreza.

Así mismo, dentro de las graves cifras en materia de atención a nuestros adultos mayores, se advierte que el 40% del total de ancianos del país, alrededor de dos millones, no reciben ningún ingreso estable, ni del Estado ni de los fondos de pensiones. Así, su subsistencia está a cargo de familiares o amigos que los apoyan. A la par, existe un 35% que no recibe pensión y por ello, derivan sus ingresos del programa estatal “Colombia Mayor” que tiene como objetivo combatir la pobreza en este segmento poblacional, desarrollándose en 1107 municipios, cobijando a más de 1 millón 698 mil beneficiarios.

En efecto, en materia de atención a los adultos mayores somos el tercer país de Latinoamérica con mayor porcentaje de mayores sin ingresos, resultando en que estadísticamente una de cada dos personas mayores de 65 años en el país no tiene recursos propios. Así las cosas, los expertos han señalado que es necesario emplear medidas dirigidas a expandir el sistema de pensiones no contributivas y examinar el mercado laboral de los adultos mayores, puesto que muchos teniendo experiencia y habilidades valiosas son excluidos abiertamente del mercado laboral con motivo en la edad. Otros, por su parte, son obligados por el sistema a trabajar hasta muy avanzada edad para poder garantizar un ingreso suficiente para sus gastos mínimos.

De acuerdo con este panorama, la invitación es a que respetemos y hagamos valer el derecho de las personas mayores a tener una calidad de vida que garantice su dignidad, apoyemos las iniciativas que busquen garantizar medidas sociales de protección integral e impulsemos la prescripción de toda forma de abandono y maltrato, inculcando a las nuevas generaciones la honra a los viejos. Es importante invitarnos al hogar y a nuestro entorno más próximo para acercarnos a nuestros mayores, tomarnos una tasa de café para compartir una charla, mostrarles amor, comprensión y paciencia. No olvidando que el día que no estén sí que harán muchísima falta, cosa que se ha vuelto común en esta época por acción del COVID-19 y sin dejar de considerar igualmente, que muchos llegaremos un día a esa madurez y como lo enseña la biblia: “Siempre se cosecha lo que se siembra.”

Dios bendiga a nuestros viejos

Escrito por Leonardo Oviedo Revollo
Abogado, Especialista en derecho administrativo, con estudios de Maestría en Derecho de Estado con énfasis en Derecho Administrativo. Profile

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