En esta nueva era del conocimiento, de las tecnologías, la globalización, y la inmediatez, donde la telaraña de la información es cada vez más y densa la cual parece mudar como la piel de la serpiente en otras palabras lo que hoy es novedad en 12 meses puede estar obsoleto, y es allí donde comienzan los retos para los futuros, docentes, debido a que el que hacer pedagógico no puede ser permeado por el desorden de información que hoy día circula en todas partes. Estamos en una era donde la educación debe servir para superar las barreras que obstaculizan el progreso de la humanidad por lo tanto el papel protagónico del maestro debe hacerse sentir. El guion a seguir por parte de los futuros docentes es la de un maestro capaz de convertirse en líder, en mediador entre la comunidad y el conocimiento y que por lo tanto debe ser un ejemplo ante sus alumnos y ante la sociedad de buen ciudadano: respetuoso de la ley, de amplias convicciones democráticas y dotado con la actitud, los conocimientos y las habilidades necesarias para superar el esquema centrado en la información y la memoria, que permitan orientarlo hacia nuevos modelos de desarrollo de competencias, con el fin de que los educando, sepan anclar, y llevar a la práctica su saber en este basto mar de información que existe hoy.
La formación docente para algunos vocación, talento, don para otros simplemente estudio, adquisición de conocimientos y experiencias; ambas son verdades y por ambas se puede abrir un debate de nunca acabar lo que sí es una verdad es que a lo largo de la historia de la pedagogía, los maestros y las maestras han sido los sujetos que han llevado a la práctica grandes premisas pedagógicas, tomando siempre un papel esencial en esta serie que nunca acaba y en la cual cada temporada trae nuevos retos y nuevas visiones del mundo.
Sin embargo, ser docente es una labor gratificante, y el maestro de este siglo debe superar los antiguos retos que el sistema de injusticias impone más los nuevos que la sociedad actual demanda. Siendo así mi quehacer docente debe estar delineado por el marco de conocer más que nadie mi disciplina, saber comunicar el conocimiento, oír de manera activa, respetuosa las diferentes posturas, incluir y valorar las diferencias, así como despertar curiosidad por el conocimiento, de acuerdo con las etapas de desarrollo de cada estudiante. Y todo esto se hace dentro de ese gran laboratorio que es el aula de clase, ya que es aquí donde el maestro puede identificar sus emociones y las de sus estudiantes para luego conducirlas de manera positiva y convertirla en aprendizajes. Siendo la escuela un organismo vivo que nace, crece, y se reproduce, diariamente establece un combate y enfrenta al maestro, sus creencias y su praxis con sus estudiantes los cuales también están llenos de creencias, expectativas. Porque es importante que en las escuelas se de esta “batalla docente – alumno” pues de esta manera, se redescubren particularidades que saltan a la luz, y es a partir de allí que los maestros diseñan sus clases y adaptan los materiales de acuerdo con las necesidades y los desafíos pedagógicos a los que se enfrentan. Todo ello para decir lo que podría ser el reto más importante formar hombres y mujeres con las capacidades y conocimientos necesarios para participar activamente en sociedad.
Otra cita ineludible para todo aquel que aspira a ser docente es romper con lo cotidiano, ambiguo y rancio por lo que actualizar sus conocimientos y desarrollar de forma constante sus habilidades y actitudes para así responder efectivamente al desafío que a diario lo exponen sus estudiantes, porque aquel maestro que es capaz de amar lo que enseña, y encontrarle placer estético a sus explicaciones esta allanando un camino que le permitirá desarrollar, fortalecer y consolidar un pensamiento investigativo, científico, creativo, dinámico en él y en sus estudiantes.
De manera más racional y contundente Fernando Savater en una entrevista en el periódico del ministerio de educación de Colombia da respuesta a esta pregunta ¿Cómo piensa usted el papel del maestro en el siglo XXI? sintetizando con su sabia experiencia y alto grado conocimiento una definición del quehacer pedagógico que yo he intentado tocar y armonizar desde mi registro musical claro está.
“el maestro es el soporte básico del cultivo de la humanidad y su labor está ligada al sentido humanista de la civilización, porque él pone las bases de todo el desarrollo intelectual futuro, de la persona plenamente humana, civilizadamente decente en compañía de los demás. Es decir, sin una buena educación dada por el maestro, no hay posibilidad de que luego aparezcan el científico, el político, el creador artístico. Toda labor educativa tiene una cierta ilusión artística, es decir, no es una artesanía. Llamo arte a todo aquello que se puede enseñar en sus fundamentos, pero no en su excelencia. El maestro tiene a veces un papel socialmente humilde, pero fundamental desde el punto de vista de la civilización y de la humanidad”. Fernando Savater 2005, Al tablero, Revolución educativa, pág. 5.
Por último, algo que no debe olvidar es que no se educa en abstracto, se educa para intentar mejorar la sociedad y crear personas capaces de vivir en ella. Los objetivos de la educación deben ser una preocupación pública, que esté en los ministerios y en sectores influyentes. El maestro debe ser el agente que pone en práctica lo que los demás han propuesto o teorizado y para ello no es suficiente leer y consultar textos académicos, sino poder interpretar esos fenómenos sociales y expresiones que se viven dentro y fuera del contexto escolar.
Por ese motivo alzo la voz con esta pregunta ¿es la educación una prioridad de nuestro gobierno? una pregunta tan sencilla tiene una respuesta tan corta y de fácil resolución. No es prioridad ni la educación ni los maestros para este gobierno ni para los que ya cumplieron su función.
Ser maestro en Colombia es de convicciones fuertes, de un corazón grande, no como el del centro democrático, pero si de mano firme porque en un contexto como el nuestro hay que usar todo el ingenio, para crear los recursos, y optimizar los materiales porque muchas veces lo que se oferta como ayuda educativa se queda corto frente a la realidad que vive cada docente en su aula.
Como hecho evidente y dando respuesta al interrogante anteriormente descrito. Esta pandemia de covid-19, no vino a sustituir los desafíos que el mundo tenía: vino a agravarlos. Las decisiones adoptadas para contener la propagación representan un doble reto: por un lado, la profundización de la divergencia en calidad educativa, expresada por los medios tecnológicos, formatos de clases y capacidades de conexión; por otro, más básico aún, los incrementos en deserción escolar por parte de las personas en mayor vulnerabilidad debido a la incapacidad de seguir asistiendo o más bien pagando un semestre universitario.

Caracol y RCN se aprovechan de la falta de pensamiento critico