La radicalidad de mis ideas podría perturbar a más de uno, sobre todo en nuestros tiempos de gran susceptibilidad; pero ruego al lector que abra su mente y tenga en cuenta que cada avance considerable de la humanidad ha sido producto del atrevimiento de ir en contra de lo corriente.
Puedo decir y avalar que el actual sistema social y político democrático no funciona como debería y que es un fracaso más en la búsqueda de una sociedad justa y estable; defiendo mi acusación recordando que como es un fin popular depende de la opinión de la mayoría, lo cual aunque suene justo y honrado, resulta todo lo contrario porque como es en nuestro caso y el caso de muchos otros países, la mayoría del pueblo es ignorante y poco instruido para tener crítica, por lo que bastaría cualquier candidato con un poco de oratoria y elocuencia para convencer al pueblo de casi todo; y como es en nuestro caso también, la mayoría es potencialmente necesitada, por lo cual bastaría a uno de los tantos capitalistas para comprar al pueblo. Es decir, la democracia es solo una máscara para un régimen totalitario que no cambia más que de representantes, porque, aunque el pueblo elija, elije a ciegas, que es casi tan malo como si no eligiera. Vemos entonces que la democracia cumple su medio, pero no su fin.
Pero ¿si la democracia no es, qué sistema político sería el correcto? Con respecto a esta pregunta quiero poner a la mira un tema curioso: la monarquía es injusta; la dictadura es peligrosa; el fascismo es un patriotismo exagerado y autodestructivo; la democracia no funciona; y la anarquía es inhumana. Esto nos deja en claro una sola conclusión: no importa qué sistema social y político se emplee, fracasará. Y esto tiene una explicación muy sencilla: el hombre de hoy no sabe vivir en sociedad, puesto que, si existiera concordia entre las personas, cualquier sistema, cualquier régimen totalitario o república prevalecería. Aquí vemos entonces que la sociedad no es la causa, sino la consecuencia, y que el hombre es verdaderamente la causa. Rousseau dijo que el hombre es malo por naturaleza, y que la sociedad lo corrompe; pero olvida que la sociedad no es más que una gran comunidad de hombres, y si éstos son malos, la sociedad por consecuencia será mala. ¿Cómo mejorar socialmente si no se mejora de raíz al hombre? Yo me niego a creer que el hombre es irreparable porque estaría admitiendo que el mundo es una causa perdida y que la vida es un fraude; somos, como especie, nuestro gran y verdadero proyecto, lo demás es añadidura. Nietzsche dice “la sociedad es un ensayo” y no porque sea un juego, sino porque es un tanteo de error y mejora, y que el mundo no debería ser como es hoy, porque podría ser mejor, siempre podrá ser mejor.
¿Pero cómo? Pitágoras dice: educad bien a los niños, y no será necesario castigar a los hombres. Y no podría estar más en lo cierto ya que la educación de cada país se refleja en su sociedad. Y esa es la raíz de todos nuestros problemas sociales, la educación; no tenemos crítica para una democracia; no tenemos ética para una relación de semejante a semejante; ni la más mínima idea de qué significa educación. ¿Qué es mayormente la educación hoy en día sino es la fabricación de potencial mano de obra futura?, ¿pero se le enseña a pensar a los niños?, ¿se les suprime nuestras vilezas, como lo son la envidia, la vanidad, el egoísmo?, ¿se le enseña a discutir ideas sin pleitear?, ¿entienden por pura lógica que en la sociedad vale más la paz común que la competencia? Ah, ahí radican nuestros problemas y soluciones, ahí está la causa y nuestro trabajo.
En los niños, en los niños está toda nuestra esperanza; porque estos, nuestros hombres que no piensan, se hacen de piedra por la ignorancia, escogen certezas y no salen de ellas, aunque fuera necesario, porque no son buscadores de la verdad sino partidarios, lo cual estancará sin remedio cualquier debate y dividirá a la sociedad impidiendo su avance.

Edición 73 de la revista literaria: “CRISOL”.