Cultura

Soltando el pasado

Mirar fotografías y recordar esos momentos entrañables como la infancia, la graduación, aquel ser querido que ya no se encuentra a nuestro...

Mirar fotografías y recordar esos momentos entrañables como la infancia, la graduación, aquel ser querido que ya no se encuentra a nuestro lado, reírnos al ver a nuestros amigos con poses graciosas, pensar en aquellas épocas que no volverán y que fueron tiempos memorables nos ayudan a reafirmar nuestro valor, creencias e ideales… Pero, ¿y qué de aquellos recuerdos qué no son tan gratos?

Esos que no son fotografías pero las podemos ver en nuestra mente, podemos recordar sonidos, voces, palabras que hirieron, y que exigimos no nos recuerden, que no los mencionen porque cuanto más lo hagan más desagradable será experimentar el mismo malestar que nos generó esa situación, ¿y qué tal cuando no se asocia a situaciones sino a personas?,   “no me hables de tal persona” exclamamos muy indignados; No, no deseamos recordar ese pasado pero sobre todo a ese “yo” del pasado que no me agradó, que me avergüenza, incluso que no me identifica, “entre menos lo escuche, menos sonará en mi cabeza” (pensamos), podemos experimentar plenitud pero Ay de aquellos días cuando es inevitable y no se puede esquivar, solo queda regular tus emociones y comprender que el pasado forma parte de nuestra historia.

Respira y elige afrontar este momento, es preciso que te detengas, analices que sí ese recuerdo duele, es necesario examinarlo, como esa herida que se cubre con vendajes sin ser curada puede producir una mayor infección, así ocurre en el alma, mientras más lo reprimas y quieras proyectar que aquella persona “te dañó el día”, tómalo como una oportunidad de sanar ese pasado herido, de perdonar ese “yo” que actuó conforme a la consciencia que tenía en ese momento, perdónate, y si tienes que llorar hazlo, si tienes que escribir esa carta, hacer esa llamada y liberarte puedes hacerlo pero no permitas que te quedes viviendo en el pasado, juzgándote, y abrazando tu antigua versión, sea lo que haya pasado, aquella situación, ese evento, esa persona, te ayudó a crecer y a convertirte en tu mejor versión, con mayor sabiduría, y si por el contrario hay alguien que te señala y te recrimina por lo que antes fuiste, no eres las malas decisiones que tomaste, no lo tomes personal, ya no perteneces a ese lugar, no puedes permitir que te juzguen por tus pensamientos de cuando eras niño (a) o atravesaste ese dolor que te cegó la razón, y solo querías caminar con el corazón en la mano.

¿Sabes algo?, quien te conoce y te ama no estará del lado de los que te señalan, quien te ama lo hará a pesar de tu pasado y seguirá creyendo en tu esencia, en tu viva y eterna esencia, esa que cuando partas de este mundo seguirá retumbando en los latidos de quien te invitó a soltar el pasado.

Escrito por Cindy Paola Arrieta Garrido
Psicóloga especialista en Gestión de Procesos Psicosociales, con amplia experiencia en el enfoque cognitivo-conductual, terapeuta de parejas y familias. Profile

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