Cultura

Tarde de enero

En su cara besé la arena Y su cuerpo fue mi fragua Me dejé arropar Por el encanto de sus aguas Esa...

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En su cara besé la arena

Y su cuerpo fue mi fragua

Me dejé arropar

Por el encanto de sus aguas

Esa fue la tarde

En la que pude descubrir

De los girasoles el sabor

En sus labios de marfil

Sembré con cuidado en ella

Las semillas de mis flores

Encontré en sus besos mi estrella

Y al amor de mis amores

Sus pecas hilarantes

Fueron dulces como espigas

En sus nervios de principiante

Desperté su pasión dormida

Aquella tarde de enero

Fue para mí un embriagar

Tomando de su jugo virgen

De uvas en el lagar

Como un puerto la esperaba

Y la dejé atracar mis orillas

Luego navegué los mares

En su bella piel amarilla

Con mi brisa acaricié

Sus nubes pálidas de atardecer

Y sus pétalos se abrieron

Cual amapolas a mi placer

Humedecí con cálido rocío

Sus hierbas quietas de ternura

En el silencio helante mi frío

Se desvaneció con su figura

Ni las nubes pueden ser

Tan suaves como es ella

La que alguna vez imaginé

La que después fue mi doncella

Ahora siempre quiero andar

Recorriendo su camino

Por la mañana despertar

Entregado a su aroma fino

Para poderme encadenar

Al más dulce de los vinos

Que se haya en su mirar

El que me hace su peregrino

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