En el mes de Junio escribí esta Columna de mi visión del precandidato presidencial el que yo considero diferente en medio de tanta polarización. Es quien se ha ganado mi confianza desde su aporte en la academia, desde sus discursos y entrevistas en seminarios y ferias de libros.
Gaviria representa a muchos jóvenes, universitarios y profesores que desean una política sin odios y sin divisiones no es el mesías, no es el caudillo es simplemente el profesor que quiere ser presidente.
Desde el día viernes cuando presento su renuncia a la rectoría de la universidad de los Andes y se decidió por ser precandidato presidencial creí, necesario volver a compartir la columna publicada hace un mes para que usted estimado lector conozca un poco mas quien es Alejandro Gaviria.
Steven Levitsky, reconocido profesor de la Universidad de Harvard y quien junto a Daniel Ziblatt escribió en el 2018 un best seller llamado: “Como mueren las democracias”. Hace mención a cuatro elementos que pueden ser señales de que estamos ante un líder o un candidato potencialmente autoritario.
- Un candidato que sugiere que no va a seguir las reglas del juego democrático y que rechaza desde el principio ciertas reglas del juego.
- Otro (indicador) es cuando un candidato niega a legitimidad de su rival, que dice que su rival no es alguien con el que está en desacuerdo políticamente, sino que lo trata de enemigo, subversivo, un terrorista, es decir, niega la legitimidad de su rival.
- Tercer (indicador), promueve la violencia aunque fuera de una manera sutil. Un político que no denuncia siempre la violencia política es un peligro.
- Y finalmente un gobierno que amenaza con quitar ciertos derechos civiles, por ejemplo a los medios o que va a demandar a los medios, también es una amenaza.
En efecto, estos 4 indicadores parece que nos acercan o simplemente resumen lo que ha sido el acontecer político de Colombia desde el 2002 cuando el abogado antioqueño Álvaro Uribe Vélez le gano la contienda electoral a Horacio Serpa. El hoy director y caudillo del Centro Democrático, se aferra al poder en cuerpo ajeno, “el que dijo Uribe y para el 2022 el que diga Uribe”. Claro que esta vez el titiritero tiene un poco embolatado el camino, pues hasta hoy desconoce cuál marioneta usar. Él sabe que no se puede hacer reelegir como en sus mejores años de popularidad, donde su discurso populista le funcionaba. Sin embargo en ese cuerpo ajeno en el que hoy preside mantiene muy claro el tercer y cuarto indicador.
Por eso en esta Colombia polarizada hasta la saciedad, vemos que sobran caudillos pero faltan líderes, cabezas pensantes, es necesario como ciudadanos del común, electores de esta nación entender que ahora las democracias se mueren a través de gobiernos electos; durante muchas décadas del Siglo XX, principalmente los 60 y 70, el colapso democrático casi siempre ocurrió a través de los golpes, como los de Augusto Pinochet, Jorge Rafael Videla y Juan Velasco.
Después los nuevos actores políticos entendieron que la estrategia de esos autoritarismos a la fuerza no iban más, así que se mostraron como redentores, salvadores de la patria. Luego, se hicieron elegir utilizando instituciones democráticas y hasta allí todo normal.
Pero si miramos exhaustivamente encontramos que estas 3 décadas pasadas tuvimos: Alberto Fujimori (en el Perú), Hugo Chávez, (Venezuela) lo continuo Maduro, Álvaro Uribe (en Colombia) “lo continuo Duque”, Jair Bolsonaro (Brasil) y Nayib Bukele (en El Salvador). De quien hoy sin ningún estudio o análisis serio pero de pura percepción es el Uribe Vélez del Salvador, espero que el tiempo no me dé la razón.
Cualquier candidato que se salta uno de esos cuatro indicadores, mencionados líneas arriba, se constituye en, un peligro para la democracia. Por ello en su momento en el 2010 Mockus quien fuera derrotado a la presidencia por Juan Manuel Santos me ilusionó. Me hizo creer en una política surgida desde la academia, desde otras visiones y desde la apuesta por la educación algo que no va a encontrar uno en el centro de la mesa de un gobierno populista y autoritario porque desde el análisis del discurso aportar por educación es tirarse un tiro en el pie.
Una de las características que se atribuyen a los populismos es la de que sus líderes hacen planteamientos elementales que simplifican mucho la realidad. Y que lo hacen a base de un discurso más dirigido a movilizar las emociones y los sentimientos que los argumentos y el diálogo racional. Unos tipos de análisis y de discurso que tienen más posibilidades de arraigar entre los sectores de la población con menor nivel educativo. Sin pueden ver la razón porque invertir en educación para los populistas es condenar su autodestrucción.
Por eso hoy me quiero mojar como dicen los españoles, me quiero atrever a opinar como ese ciudadano que se ilusiona con un candidato que esta semana ha vuelto hacer noticia no por su gran capacidad académica, la cual es notoria, sino por su posible declinación a la rectoría de la Universidad de los Andes y su lanzamiento como precandidato presidencial. Estoy hablando de Alejandro Gaviria uno de los académicos más sobresalientes que hay en Colombia y el cual logra unir y apaciguar unas aguas de polarización que parecen nunca acabar.
De acuerdo con el portal Research Papers in Economics (RePec), Gaviria esta entre los cinco economistas colombianos que son más citados por la academia. Gaviria Por unas pequeñas circunstancias de sus padres nació en Santiago de Chile, en 1966 es ingeniero civil de la Escuela de Ingeniería de Antioquia y PhD en Economía de la Universidad de San Diego.
Fue docente de la Universidad de Los Andes, la Universidad del Rosario, la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de California, San Diego, fue Ministro de Salud y Protección Social, luego de liderar durante seis años la Facultad de Economía de Los Andes como decano. Fue subdirector del Departamento Nacional de Planeación y de Fedesarrollo, ha sido investigador del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y consultor del Banco Mundial y Actualmente es el rector de la Universidad de los Andes. En 2005, recibió la Medalla Juan Luis Londoño y en 2009 el Premio de Periodismo Simón Bolívar al Mejor Artículo de Opinión. En 2010, el periódico Portafolio lo premió como el mejor profesor de economía y administración del país y, en 2018, recibió la Orden de Boyacá, máxima condecoración que el gobierno colombiano concede a sus ciudadanos destacados por los servicios prestados al país.
Entre sus publicaciones se destacan, entre otras, el libro del Banco Interamericano de Desarrollo: Asalto al desarrollo: violencia en América Latina, junto con Juan Luis Londoño y Rodrigo Guerrero; Los que suben y los que bajan: educación y movilidad social en Colombia, y Who’s In and Who’s Out: Social Exclusion in Latin America con Jere R. Behrman y Miguel Szekely editores. Sus más recientes libros son Siquiera tenemos las palabras y Hoy es siempre todavía.
Creo que como país debemos darnos la oportunidad de pensar en un candidato presidencial que una no con las mismas armas que se ha venido haciendo política. Necesitamos probar desde otros sectores desde la política se ha intentado siempre y los resultados son los que vemos hoy inequidad y desigualdad.
Probemos desde el sector académico, desde mi humilde opinión Alejandro Gaviria es la opción de pensamiento liberal, progresista y humanista que puede dar grandes soluciones a una visión de país donde el desprestigio institucional es notorio. Por eso si Gaviria se decide a ser precandidato, yo sería uno de los primeros en gritar no más Uribe no más Petro.


Castigos severos para agresores sexuales, pero también para agresores sociales de nuestra niñez.