“Se metieron con la generación que no tiene nada que perder, ni casa, ni trabajo, ni auto, ni jubilación, no tenemos nada. ¿Qué miedo va haber?“
Esta es una frase de tantas que pude encontrarme ayer que salí a marchar y aclaro los que marchan y reclaman no son vándalos, no son guerrilleros, no son pagados por la izquierda o apoyan a Petro, o cualquier babosada con la que buscan deslegitimar un derecho que fue establecido desde el periodo del presidente liberal Alfonso López Pumarejo, no solo creó y legalizó los sindicatos, sino que consagró la ley que reivindicó el derecho a la huelga.
Lo paradójico es que, a su hijo, Alfonso López Michelsen, que también fue presidente de 1974 a 1978, le tocó enfrentar la más grande movilización social de la que se tenía registro en el país. Se llamó el ‘Gran Paro Cívico Nacional’ el cual estalló a la medianoche del 13 de septiembre de 1977, y que en una sola jornada dejó 19 muertos y más de 300 heridos. Los manifestantes marcharon en contra de las medidas del presidente para paliar el déficit económico que tenía sumido a la clase obrera trabajadora en una profunda crisis. Tras las marchas, los sindicatos lograron grandes reivindicaciones en materia de libertades y derechos laborales.
Una vez más en este 2021 parece que la historia se repitiera de nuevo los Colombianos a la calle a manifestarse pero con una particularidad estamos en el tercer pico de una pandemia y el presidente Duque, su dirigencia, su ministros, su jefe de partido, se burlaron y retaron a un pueblo del cual en sus cálculos no creyeron que este se fuera a ir a la calle a exigir lo que le pertenece.
Hicieron que esta frase: “Si un pueblo sale a manifestarse en medio de una pandemia es porque su gobierno es más peligroso que un virus”, (desconozco su autor y la cual se virilizo en twitter) se personificara, en multitudes, en arengas, rechiflas, pancartas, cacerolazos, música, baile, arte, creatividad, descontento y rabia generalizada.
Si uno analiza todo el peso semántico que hay detrás de dicha frase uno puede llegar a entender que las marchas de esta semana, no han sido ni serán un capricho de ciertos sectores sociales, no es una moda, ni la forma de darse a conocer en las redes sociales, mucho menos es la agitación de unos ciudadanos patrocinados financieramente por algún partido político. El hecho ocurrido este 28 de abril es para que nos genere un dolor como país, nos haga entender el grado de insensibilidad, necedad e insensatez de un presidente que gobierna de espaldas al pueblo, cuando le dicen que frene acelera, cuando le dicen que escuche levanta la voz, cuando le dicen que reconozca culpa y miente.
Hoy haciendo memoria en la literatura comprendo porque Gabriel García Márquez fue tan criticado, censurado y hasta odiado por gran parte de la oligarquía Colombiana.
Es que sus novelas cobran vida, en situaciones tan desatinadas como las llevadas a cabo por el gobierno al salir a decir después del primer día de paro que se mantenía firme en la reforma, y ayer después de 3 días de protestas en el país que el paso a seguir era militarizar las ciudades.
La frase: “Si un pueblo sale a manifestarse en medio de una pandemia es porque su gobierno es más peligroso que un virus”, es comparable con:
“Y mientras tanto qué comemos”, preguntó y agarro el coronel por el cuello de la franela. Lo sacudió con energía.
— Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco –los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto— para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
— Mierda.
Fragmento del “El Coronel no tiene quién le escriba”
Por eso retomando la idea del peso semántico de las palabras en este caso dos frases una del maravilloso Gabo la otra de algún autor de twitter, comprendo que en El coronel no tiene quien le escriba la respuesta que el Coronel da a su esposa acerca de lo que se va a comer, pudo haber sido un silencio y allí termina la obra pero como proyectándose al 2021 Gabo coloco sin temor y sin eufemismos la palabra “mierda”, expresión que resume sin tapujos el sentir de ese Colombiano que los día 28, 29, 30, y 1 salió a la calle a decirle al gobierno lo cansado que esta de toda la desidia, y la desesperanza, igual que Aureliano Buendía al momento de responder a su esposa.

Cada latido